
Si algo demostró la última jornada de la fase de liga de la UEFA Europa League, es que la jerarquía individual es el único salvavidas válido cuando el funcionamiento colectivo naufraga. En el Villa Park, ante un contexto adverso y con una rotación de plantel dispuesta por Unai Emery, el Aston Villa revirtió un 0-2 que parecía sentenciado frente al Salzburgo para terminar imponiéndose 3-2. Los responsables intelectuales y materiales de la gesta tienen sello argentino: Emiliano "Dibu" Martínez y Emiliano Buendía.
Aunque el conjunto inglés arribó al encuentro con la clasificación a octavos de final ya asegurada, el trámite del partido puso a prueba el temple del equipo. El Salzburgo, lejos de ser un partenaire, impuso condiciones en la primera etapa, obligando al arquero marplatense a revalidar sus credenciales de mejor del mundo.
El punto de inflexión anímico —aunque no en el marcador inmediato— ocurrió a los 19 minutos. Tras una salida en falso y una serie de rebotes desafortunados, el Villa quedó expuesto. Soumaïla Diabaté fusiló al arquero desde la medialuna; Martínez respondió, pero el rebote, corto y peligroso, quedó en los pies de Karim Konaté. Cuando el gol parecía un hecho, el "Dibu" mostró esa velocidad de reacción que lo caracteriza: recuperación inmediata y cuerpo a tierra para una doble atajada sensacional que mantuvo a su equipo con signos vitales.
No fue la única. Martínez tuvo que intervenir en tres ocasiones claras antes del descanso, tapando incluso un mano a mano al propio Konaté, quien intentó gambetearlo sin éxito. El arquero argentino fue, en términos políticos, el garante de la gobernabilidad del partido cuando la defensa local —con errores garrafales de Tyrone Mings y Víctor Lindelof— entregaba el territorio.
El marcador se abrió por fallas propias. Un error no forzado de Mings derivó en el 0-1 (gol en contra de Lindelof tras una carambola) y, ya en el complemento, una definición de lujo de Moussa Kounfolo Yeo puso el 0-2 que parecía lapidario.
Sin embargo, allí apareció el otro argentino. Emiliano Buendía, titular en el esquema alternativo de Emery, se puso el equipo al hombro. A los 66 minutos, tejió una sociedad fina con Morgan Rogers, asistiéndolo dentro del área para el descuento que, VAR mediante, encendió la mecha de la remontada.
Con el descuento, el Villa acorraló a los austriacos. Mings tuvo su redención personal al empatar de cabeza, y Jamaldeen Jimoh-Aloba sentenció el 3-2 final.
Con este resultado, Aston Villa finalizó segundo en la tabla general con 21 puntos (el Lyon quedó primero por diferencia de gol), asegurando su pase directo a los octavos de final y evitando la siempre peligrosa ronda de playoffs.
Ahora, la mira de Martínez y Buendía vuelve a la Premier League, donde la lucha es encarnizada. Con 46 puntos, el Villa marcha tercero, a la par del Manchester City y a cuatro del líder Arsenal. Este domingo, recibirán al Brentford en casa, en un duelo clave para no perderle pisada a la punta, mientras esperan un traspié de los "Gunners" ante Leeds y del City frente al Tottenham.
En Junín y en todo el país, se sigue confirmando una premisa: tener al arquero de la Selección en el arco es, a esta altura, una ventaja competitiva desleal