
Mientras el calendario marca hoy, 3 de febrero de 2026, el primer aniversario de su ambicioso complejo deportivo en Madrid, Ezequiel Garay (39) se muestra lejos de los botines y la ansiedad del vestuario. El rosarino, subcampeón del mundo en 2014 y figura de una generación dorada, ha cambiado la pelota número cinco por la paleta, consolidándose como un empresario de peso en España con "PadelG24", un club que hoy cumple exactamente un año de vida.
Para el lector juninense, amante del deporte y testigo del auge que el pádel ha tenido en nuestra región y en la Provincia, la historia de Garay resuena especialmente: es el relato del deportista de élite que debe reinventarse cuando las luces del estadio se apagan.
Tras colgar los botines en 2021, empujado por lesiones y un desencanto progresivo con el ambiente del fútbol —especialmente tras su salida del Valencia—, Garay canalizó su habitual intensidad competitiva en un proyecto faraónico.
"El club de pádel me tiene absorbido. Es difícil decir si me gusta más el fútbol que el pádel, porque es un deporte del que me estoy enamorando", confesó el ex defensor en diálogo con DAZN. El complejo PadelG24, ubicado en la capital española, no es un club más: cuenta con 8.000 metros cuadrados, 17 canchas profesionales, hotel y restaurante. Una inversión que le tomó cuatro años de trabajo y que hoy celebra su primer año de funcionamiento.
Garay admite que su naturaleza competitiva sigue intacta, rompiendo palas si pierde y desafiando a figuras como Iker Casillas. "Sufro ver fútbol, me pongo nervioso. Ahora prefiero jugar al pádel", sentenció, marcando una distancia emocional con el deporte que lo llevó a la cima.
Pese a su nueva faceta, la voz de Garay sigue siendo autorizada cuando se habla de la élite mundial. Habiendo compartido vestuario con los dos colosos del siglo XXI, su veredicto en la eterna comparación no dejó lugar a dudas y reavivó el debate futbolero.
"Cristiano no es el mejor futbolista con el que jugué. Está en el segundo puesto del TOP, el 1 es Leo (Messi) y el dos es Cristiano, sin dudas", disparó Garay. Aunque reconoció la ética de trabajo "militar" del portugués —validando las anécdotas de Carlos Tevez sobre sus entrenamientos de madrugada—, se rindió ante el capitán argentino.
"A Leo lo ves venir y el aura lo tiene. Es una persona muy cercana, tranquila y familiar", describió, diferenciándolo de personalidades más extrovertidas como la de Rodrigo De Paul.
Con la Copa del Mundo de Estados Unidos, México y Canadá a la vuelta de la esquina, Garay no dudó en posicionar a la Argentina como candidata, apoyándose en un solo factor: el capitán. "Donde esté Messi, para mí, siempre va a ser el favorito a ganar el Mundial", afirmó, poniendo también fichas en potencias como España, Brasil y la Francia de Mbappé.
También tuvo palabras de elogio para Lionel Scaloni, con quien coincidió en su etapa en Racing de Santander. Si bien admitió que "se veía que iba a ser entrenador por lo pasional", reconoció su sorpresa ante la magnitud del éxito conseguido: "Lo que no se consiguió en la camada en la que yo estuve, la consiguieron ellos y más que alegre por todos".
Lejos de la solemnidad, Garay cerró con una anécdota que pinta de cuerpo entero la realidad de muchos exjugadores: en casa, no siempre mandan los colores propios. A pesar de su paso por el Real Madrid, su hijo de 8 años es un fanático "enfermo" del Atlético de Madrid por influencia de su abuela. "Solo miro fútbol porque me obliga mi hijo", bromeó el ahora empresario, que hoy festeja el primer año de su nueva vida, paleta en mano, lejos del área grande