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Lunes, 10 Agosto 2020
Mujer  Domingo 01 de marzo de 2020 - 11:57 hs.                1792
  Mujer   01.03.2020 - 11:57   
Como en el lenguaje inclusivo, pero en el diseño: el masculino como “falso neutro”
Griselda Flesler, titular de la cátedra Diseño y Estudios de Género de la FADU, problematiza cómo construimos los espacios que ocupamos y dice que la “universalidad” es imposible.

El diseño y la construcción de una nueva plaza irá acompañado por la expectativa de sus posibles usos: un niño o niña con alguno de sus padres es, a primera vista, un uso probable. Pero la disposición y equipamiento debe contemplar que quizás ese espacio público, que incluye toboganes y hamacas infantiles, podrá ser ocupado por otros cuerpos y otras necesidades: por las noches, por ejemplo, podrán apropiárselo trabajadoras sexuales, quienes necesitarán lugares para sentarse, o cestos seguros para descartar profilácticos. Esta intersección de la arquitectura y los diseños con los estudios de género y diversidad para problematizar los modos de "habitar" es uno de los ejes que trabaja Griselda Flesler, titular de la materia optativa de Diseño y Estudios de Género -de la Facultad de Arquitectura, Diseño y Urbanismo de la UBA- que está por arrancar el cuarto año lectivo desde su creación. "Nada que ha sido diseñado (espacios, productos, símbolos, servicios) es neutral en cuanto al género", aseguran.


A la hora de pensar en un diseño con perspectiva de género, Griselda -también coordinadora de la Unidad de Género de la FADU- dice que es necesario reflexionar primero sobre las prácticas, porque "los modos de enseñar pueden distar de los valores feministas, aunque lo que enseñemos sea de contenido feminista: por eso, no solo trabajo en los contenidos, sino que busco aplicar una pedagogía feminista, que sea amorosa con los estudiantes, cuide al otro y discuta los propios privilegios, corriéndonos del 'lugar del saber' y cuestionando la relación docente-estudiante y titular-equipo".


Griselda Flesler, coordinadora de la Unidad de Género de la FADU y titular de la materia optativa de Diseño y Estudios de Género, dice que


- Funcionalidad y neutralidad son atributos que se autoatribuyó y persiguió el diseño. ¿Por qué invisibilizar así a las disidencias y diferencias, y uniformar bajo una única forma a todas las posibles?


- Nuestro enfoque es desde los estudios de género y queer, indagamos el rol de la arquitectura y los diseños en la experiencia de los cuerpos generizados y ponemos foco en las corrientes que han desarrollado una perspectiva crítica de las lógicas proyectuales basadas en un sistema heteronormativo, aquellas que discuten la "universalidad" y "neutralidad" de lo diseñado.


Entonces, nos preguntamos: ¿cuáles son las condiciones de posibilidad que habilitan ciertas representaciones y vuelven impensable otras? ¿Cómo se organizan y utilizan el espacio y los objetos en relación al género y las sexualidades? ¿Existe el derecho a la ciudad sin una identificación sexual y genérica legible? ¿Son todas las identidades genéricas igualmente bienvenidas en el espacio público? ¿Quiénes portan el privilegio de ser leídos como “normales”?


Cuando el diseño contribuye a construir esta “normalidad”, lo que hace es invisibilizar el privilegio de algunos sujetos y establecer marcaciones en aquellos cuerpos que escapan a la norma.


- Contaste que esta universalización fue muy criticada en los 60, por algunos sectores de la teoría de la arquitectura, y se planteó la imposibilidad de pensar un diseño universal neutral. ¿Por qué aun sigue vigente esa idea?


- Es muy seductora la idea de que se pueden elaborar soluciones generales para todos. Lamentablemente es sabido que eso excluye a aquellas personas que no cumplen con ciertos privilegios. Como diría Bourdieu, se privilegia a los ya privilegiados. Tener en claro esto te permite, por ejemplo, cuestionar el rol de la autoridad del "señor arquitecto" que te dice cómo tiene que ser tu casa.


Último día de clases de la materia de Diseño y Estudios de Género de la Facultad de Arquitectura de la UBA. Foto: Dyegblog.wordpress.com.


- Como la discusión que da el lenguaje inclusivo, abordás la idea del masculino como "falso neutro". ¿Podés contarnos de qué se trata?


- Es la idea de que generalmente cuando se diseña en nombre de la neutralidad, lo que se tiene en mente es un cuerpo masculinizado y privilegiado en todos los aspectos. La heteronormatividad es un falso neutro que desde el diseño podemos problematizar. Un ejemplo es el baño sin distinción de género que inauguramos en la Facultad de Arquitectura, Diseño y Urbanismo de la UBA.


En su tesis de maestría, Flesler analizó cómo saltan a la vista las marcas de género en el diseño y clasificación de tipografías. ¿Cómo lo hizo? Las distribuidoras, o fundidoras tipográficas digitales, venden familias tipografías de creación propia o ajena y suelen ser usadas por los diseñadores para "encontrar" estilos que se adecúen a sus trabajos. Para esto, usan diferentes filtros que permiten a los profesionales bucear en la oferta disponible.


¿Qué pasa cuando se filtra por "femenino"? ¿Y por "masculino"? Esto es lo que hizo la diseñadora, y analizó los primeros cien resultados de cada búsqueda.


Alfabeto en tipografía sans serif. Crédito: Shutterstock.

Alfabeto en estilo escrito a mano. Crédito: Shutterstock.


En el primer caso, "aparece una serie de tipografías aniñadas, manuales y curvilíneas, pero cuando filtrás por 'masculino', aparece lo que el canon del diseño dice que es la 'buena tipografía', por ejemplo, la Helvética. Entonces, es importante señalar que ahí también opera la construcción y reafirmación de estereotipos, porque contribuyen en la definición sobre qué es femenino y qué es masculino, las características que les corresponden diferencialmente, así como también las pautas formales de lo que es correcto e incorrecto dentro del marco de un campo de diseño heteronormativo".


Una vez más, la idea de lo que es señalado como "buen" diseño y el concepto de neutralidad, en jaque.