27.5 ºC Ahora en
Junin, Buenos Aires
Miércoles, 30 Sept 2020
Mujer  Domingo 08 de marzo de 2020 - 15:59 hs.                1846
  Mujer   08.03.2020 - 15:59   
Del colegio a casa solos: cómo saber si están preparados
Marzo nos plantea desafíos, más aún, si nuestros hijos empiezan la secundaria. Pautas a tener cuenta antes de “soltarlos”. ¿Estamos preparados nosotros para darles independencia?

Enseñarles a nuestros hijos cómo ser independientes y autónomos es todo un desafío. Las dudas y los miedos pueden nublar nuestra objetividad y no permitirnos acompañarlos en su crecimiento personal e individual. Queremos cuidarlos y, también, darles autoconfianza e independencia.


Según Laura Lewin, especialista en educación, autora, capacitadora y oradora TEDx, muchos peligros son reales pero, también, muchas otras veces nos generamos una paranoia que los asfixia a ellos, y a nosotros mismos.


¿Cómo saber si es propicio "soltarles la mano" unas cuadras y que caminen solos a casa? Foto: Shutterstock.


Qué hacer antes de "largarlos" al mundo

"Sugiero hacer el trayecto tanto de ida como de regreso antes de que empiecen las clases (si es que deberá hacerlo desde el primer día) junto a alguien que pueda acompañarlo", explica a Entremujeres Clarín Marisa Russomando, psicóloga especializada en maternidad, crianza y familia.


Para ella, es útil subrayar que están más grandes y que hay algunas cosas que pueden empezar a hacer solos -entre ellas, ir y volver de la escuela- para motivar su autonomía, así como mantener conversaciones con ellos sobre los peligros que hay en la calle, aunque seguramente ya hayan hablado de esto, escuchado alguna noticia, y/o tuvieron alguna información. ​"Cada mamá y cada papá puede pensar cuáles son esas soluciones prácticas a las que pueden acudir sus hijos para sobrellevar alguna situación en la calle", recomienda la psicóloga.


Enseñarles a nuestros hijos cómo ser independientes y autónomos es todo un desafío. Foto: Shutterstock.


3 puntos a tener en cuenta

Para saber si es propicio "soltarles la mano" unas cuadras y que caminen solos a casa, las especialistas nos dan tres pasos a seguir, a modo de guía, que pueden ser de ayuda para que el proceso sea más fácil.


1. Preguntarnos si está preparado

Laura sostiene que es importante evaluar la situación y hacernos una serie de preguntas claves:

  • ¿Tiene que caminar solo?
  • ¿Tiene que ir hasta la parada del colectivo?
  • ¿Quiere hacerlo?
  • ¿Sabe dónde vivimos?
  • ¿Sabe la dirección y el teléfono de casa o de sus padres?
  • ¿Es lo suficientemente independiente para animarse?
  • ¿Podría y sabría pedir ayuda en caso que fuese necesario?

"Para evaluar si nuestro hijo o hija está preparado, es fundamental haber tomado antes la decisión de comenzar a facilitar y motivar dicha autonomía. Por ejemplo, haciendo cosas en casa, yendo a hacer alguna compra cerquita, es decir, realizar determinados pasos antes de manejarse en transporte público o caminar unas cuantas cuadras solo", propone Marisa.


2. Comenzar de manera gradual

Los acompañamos hasta la parada, o hacemos el recorrido a pie hasta casa algunas veces. Nos subimos al colectivo con ellos, y de a poco, los dejamos tomar la iniciativa. Primero juntos un par de veces, después juntos pero como si estuviésemos separados, cada uno por su lado, manejándonos solos en el transporte elegido. Y, por último, que nuestro hijo o hija lo haga solo y nosotros esperar en el destino donde deben bajarse cada vez. Así, hasta que viajar solos se vuelva un hábito para ellos.


En este punto es muy importante advertir si nuestro hijo se dio cuenta de donde tiene que bajarse, y no señalarlo el adulto, sino esperar a confirmar que ya lo puede hacer solo.


3. No apurar su independencia

La independencia no se apura. Debemos esperarla. Es mejor intentarlo a partir del momento en que ellos se sientan confiados. Si un compañero ya va solo al colegio a los 12 años, no significa que nuestro hijo también pueda o deba hacerlo. En caso de que surjan miedos, en vez de sobreprotegerlo, debemos explicarle qué es lo que va a pasar. De este modo, se sentirá seguro y se atreverá a superarlos.


La independencia no se apura. Debemos esperarla.
Foto: Shutterstock


Además, hay circunstancias y posibilidades que pueden surgir y debemos tener en cuenta para aprovechar a nuestro favor. Por ejemplo:

  • ​Que se reúnan dos o tres chicos para viajar solos. El apoyo y la compañía de sus pares siempre serán una gran ayuda para nuestro hijo.
  • Usar la tecnología de aliada. Relojes con GPS que nos permiten “seguir” virtualmente a los chicos, y hasta mandarles o recibir mensajes. Son más discretos y muy prácticos.
  • En el caso de los celulares, lo ideal es que los tengan guardados para evitar arrebatos que pueden generar angustia y miedo.
  • Aprovechar los 212 Senderos Escolares que funcionan en la Ciudad de Buenos Aires de 6:30 a 19:30 hs. Son caminos recomendados, con mayor presencia de la Policía de la Ciudad, Agentes de Prevención y una red de comercios adheridos donde, en caso de emergencia, los chicos pueden acercarse y pedir ayuda. El circuito lleva a paradas o estaciones de los medios de transporte cercanos. (Podés consultar el más cercano a tu barrio acá).


En caso de que surjan miedos, en vez de sobreprotegerlo, debemos explicarle qué es lo que va a pasar.
Foto: Shutterstock


Cuando los que no estamos preparados somos nosotros

Si aún así nos cuesta soltarlos, la especialista Laura Lewin recomienda tener en cuenta que resolverles la vida no es ayudarlos, es incapacitarlos, y de esta manera no les permitimos convertirse en ellos mismos.


“Cuando sobreprotegemos a nuestros hijos, creyendo que ellos no pueden por sí mismos, los despojamos del poder de decidir, de utilizar su razonamiento, de poder tomar decisiones. En vez de ayudarlos a crecer, los hacemos más chiquitos, y los niños terminan con más inseguridades, miedos, angustias, e incapaces de avanzar por sí solos. Además, les cuesta asumir la frustración o reconocer sus errores”, dice Laura, capacitadora especialista en educación.


Lo último que queremos es que sufran. Por eso, en todo caso, nos cuesta dejarlos solos. El problema es que, cuando nos preocupamos en exceso por nuestro hijo, le sacamos la posibilidad de desarrollar herramientas que le serán esenciales para poder hacerle frente a la realidad que le toque vivir en el futuro.


"Es una de las tareas más difíciles de los papás. A todos nos asusta ese momento, porque nos encontramos con ese difícil equilibrio entre permitirles que crezcan, que vayan hacia su independencia pero, a su vez, alertarlos de los distintos peligros con los que se pueden encontrar, sin generarles un miedo paralizante. Lograr todo junto es muy difícil, pero es, por lo menos, lo que tenemos que intentar como padres", explica Marisa.


Además, nosotros también terminamos agotados. No solamente vivimos nuestra vida, sino también la de nuestro hijo.


“Debemos brindarles las herramientas socioemocionales que los ayudarán en su vida adulta: la resiliencia, la flexibilidad, el poder adaptarse. Los niños nacen con una motivación natural para explorar y aprender. Aprendamos a no estar pendientes de ellos en exceso, a dejarlos explorar y a equivocarse. Esto es confiar en que van a hacer un buen uso de la libertad que les damos”, resume Laura.