Crece la preocupación de vecinos de Baradero por los delitos que se multiplican
La inseguridad rural en Baradero escaló a niveles alarmantes y productores agropecuarios denuncian que la situación “se fue de las manos”. En la última semana se registraron al menos cinco hechos delictivos en distintas zonas rurales del distrito: carneadas, ingreso a viviendas, rotura de alambrados, daños en establecimientos y robo de animales.
Desde la Sociedad Rural local aseguran que el escenario es crítico y apuntan contra la falta de controles, recursos y respuestas por parte del Estado. “El campo es tierra de nadie”, lanzó Pablo Roller, vicepresidente de la entidad, al describir el clima de temor que atraviesan los productores de la región.
Según explicó, la ola de inseguridad que golpea a la ciudad comenzó a trasladarse con fuerza al sector rural. “Todos los días hay un hecho distinto.
Robo de motos, arrebatos y delitos que antes no existían en Baradero. Ahora eso también llegó al campo”, sostuvo.
Uno de los episodios más impactantes fue la desaparición de 700 vacunos en la zona de islas del partido. El faltante fue descubierto cuando un veterinario concurrió a realizar tareas de vacunación y detectó que los animales ya no estaban. El caso quedó en manos de la fiscalía local y generó fuerte preocupación entre productores y autoridades rurales.
A esto se sumó otro hecho ocurrido en un feedlot ubicado sobre Ruta 9, donde delincuentes ingresaron durante la noche, carnearon animales y provocaron importantes daños. Todo quedó registrado por cámaras de seguridad. Según denunciaron, el productor damnificado ya sufrió alrededor de quince robos similares y las causas anteriores terminaron archivadas.
“La patrulla rural no tiene personal ni móviles suficientes. De cuatro patrulleros funciona uno y medio”, denunció Roller, quien además señaló que existen efectivos con carpeta médica y falta de recursos para cubrir toda la extensión del distrito.
Productores rurales también manifestaron preocupación por la venta clandestina de carne a través de redes sociales, donde —afirman— se ofrecen cortes a precios irrisorios que podrían provenir de animales robados. “Venden carne en Facebook como si fueran golosinas”, remarcaron.
El malestar crece además por el deterioro de los servicios básicos en la zona rural. Reclaman falta de mantenimiento de caminos, problemas de iluminación y ausencia de controles. “Los delincuentes sienten que pueden hacer lo que quieren y no pasa nada”, advirtieron.