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Miércoles, 12 Agosto 2020
Nacionales  Viernes 03 de julio de 2020 - 15:44 hs.                266
  Nacionales   03.07.2020 - 15:44   
Identificaron un nuevo centro clandestino de detención y torturas que dependía de la SIDE
Hoy en día es una casa de familia en Floresta, pero durante la última dictadura cívico-militar funcionó como calabozo, según consta en los documentos desclasificados por Estados Unidos y entregados al Gobierno argentino.

La justicia logró identificar otro gran centro clandestino de detención y torturas que funcionó durante la dictadura. El inmueble se encuentra en la calle Bacacay y habría funcionado con anterioridad o en forma simultánea a "Orletti". La propiedad había sido alquilada para operaciones oficiales de la SIDE. Allí actuó la banda de Anibal Gordon.


La vivienda, que hoy es una casa de familia, está situada en la misma manzana del centro de detención "automotores Orletti", "y conserva aún el pequeño sótano en el cual habrían sido alojadas algunas víctimas".


En el marco de la causa del Primer Cuerpo del Ejército, el juez federal Daniel Rafecas identificó el inmueble en la calle Bacacay 3570, domicilio que surge en los documentos desclasificados por Estados Unidos referentes a la dictadura en nuestro país.


En los documentos se consigna que el inmueble fue alquilado para operaciones oficiales de la SIDE y que allí actuó la banda de Anibal Gordon.


La vivienda, que hoy es una casa de familia, está situada en la misma manzana del centro de detención “automotores Orletti”, “y conserva aún el pequeño sótano en el cual habrían sido alojadas algunas víctimas”.


Según las constancias de la causa, el centro clandestino Bacacay habría funcionado a comienzos de 1976. Las víctimas eran introducidas encapuchadas, alojadas en habitaciones precarias o en el sótano, y sometidas a torturas con picana.


No se descarta, según los investigadores, que el sitio haya servido para las operaciones del denominado “Plan Cóndor”.


Para la identificación del centro fueron esenciales las declaraciones prestadas por dos víctimas.


El inmueble fue adquirido en 1977 por una mujer que declaró que cuando compro la casa, encontró en el sotano unos zapatos de mujer sucios y de color rosa viejo y también zapatos de hombre.


El juez Rafecas dictó la prohibición de innovar sobre el inmueble y encomendó la realización de un registro fílmico y fotográfico del sótano y de otros sitios que eventualmente puedan ser reconocidos por las víctimas.



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