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 Domingo 26 de mayo de 2019                555
    26.05.2019 -    
El agro sigue sin poder derribar los prejuicios de la poblaci贸n urbana
Un estudio realizado por el IAE revela el peso de las cadenas agroalimentarias en la econom铆a nacional y plantea mitos que afectan negativamente al sector.

El agro sigue sin poder derribar los prejuicios de la poblaci贸n urbana

驴Por qu茅 la sociedad sigue sin valorar el rol central de la producci贸n agropecuaria en la econom铆a Argentina? 驴Por qu茅, tras m谩s de doscientos a帽os de historia, se sigue dudando de la naturaleza agroexportadora del pa铆s? 驴Qu茅 deber铆a hacer el sector agropecuario para tener una mejor consideraci贸n en la opini贸n p煤blica y un mayor peso en la elaboraci贸n de pol铆ticas p煤blicas?


Esas son algunas de las preguntas que surgen tras conocer el informe difundido esta semana por el IAE de la Universidad Austral, que entre otras cosas asegura que de cada d贸lar que exporta la Argentina el agro aporta 0,55, que las cadenas agroalimentarias son una de las 煤nicas con balance comercial positivo -30.500 millones de d贸lares-, que la participaci贸n de las cadenas agroalimentarias en la producci贸n de bienes totales del pa铆s es del 29 por ciento y que no es solo soja lo que se produce en el campo.


Corriendose de las cifras, el estudio afirma que "las viejas dicotom铆as rural/urbano, campo/industria dejan de tener sentido frente a los recientes cambios del campo". Se refiere a las transformaciones tecnol贸gicas y organizacionales que multiplicaron la producci贸n en las 煤ltimas d茅cadas, y fundamentalmente al nuevo paradigma de la "bioeconom铆a", a partir del cual ya no se piensa en producir solo materias primas, sino en generar todo un ecosistema de emprendimientos alimentarios y energ茅ticos originados en el campo y con fuerte 茅nfasis en la sustentabilidad.


De cada d脙鲁lar que exporta la Argentina el agro aporta 0,55.


"Existen cada vez m谩s proyectos bioenerg茅ticos ligados al aprovechamiento de los residuos generados en las actividades del campo, en un esquema de econom铆a circular.  Desde bioetanol de ma铆z y ca帽a (para cortar naftas) hasta biodi茅sel de soja (para cortar gasoil), desde biomasa residual de forestaciones o cultivos (c铆tricos, arroz, man铆) hasta biog谩s de criaderos o frigor铆ficos", enumera el informe elaborado por Guillermo D'Andrea y Alejandra Groba para el IAE.


Pero de toda esa transformaci贸n hacia adentro y hacia afuera que est谩 transitando el agro, de todo ese potencial transformador para la econom铆a argentina, es poco lo que llega con poder de convicci贸n a los oidos de la clase urbana, que sigue viendo al campo como un sector privilegiado.


Entonces surgen las preguntas que sugiere el informe, y aparecen algunas hip贸tesis. En primer lugar, el sector agroindustrial no cuenta con una cohesi贸n que lo alinee detr谩s de un objetivo com煤n. Los productores tienen unos intereses determinados; las empresas proveedoras de insumos tienen otros intereses; los frigor铆ficos, otros y los exportadores de harinas y aceites, otros. Adem谩s, la enorme diversidad de producciones que se dan en la geograf铆a argentina tampoco se pueden analizar como una sola realidad.


En segundo lugar, suponiendo que hubiera ciertos puntos en comun entre todos esos actores, no hay una estrategia ni una inversi贸n enfocada en comunicarse con la sociedad. Son pocas y poco consistentes las iniciativas que ha habido en los 煤ltimos a帽os, y pareciera que las cadenas agroalimentarias no tuvieran noci贸n, todav铆a, de la importancia de la comunicaci贸n.


De esta manera, sin cohesi贸n ni comunicaci贸n, a pesar de sus grandes aportes a la econom铆a nacional, el sector agroalimentario sigue alimentando mitos y prejuicios en la sociedad, y los resultados se ven reflejados, por ejemplo, en las pol铆ticas p煤blicas.

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