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 Lunes 03 de junio de 2019                525
    03.06.2019 -    
No hagas nada por un rato, tu cerebro te lo va a agradecer
En 茅pocas de hiperconexi贸n y sobreocupaci贸n, dedicar una parte del d铆a al reposo mental tiene sus beneficios.

No hagas nada por un rato, tu cerebro te lo va a agradecer

Un paseo al aire libre, un banco en un parque tranquilo, una siesta en una playa, contemplar la lluvia con una taza en la mano o algo tan sencillo como dejar volar la mirada en la parada del colectivo. Dedicar una parte del d铆a a divagar, a perderse en las enso帽aciones, a no hacer literalmente nada, puede suponer una mejora en la salud de nuestras neuronas, necesitadas de un descanso que nuestra sociedad, hiperconectada y sobretecnologizada, se esfuerza en negar, sin pensar en los riesgos que esta actitud representa para nuestra salud.


Vivimos rodeados de est铆mulos, y no s贸lo eso, sino que consideramos esta sobreestimulaci贸n como un elemento positivo de nuestras vidas. No es casualidad que el exceso de actividades y la falta de tiempo est茅n entre las principales causas de estr茅s. Esta situaci贸n se repite en el 谩mbito laboral, donde el problema n煤mero uno es la sobrecarga de trabajo.


鈥淣uestro cerebro no es una m谩quina perfecta que puede trabajar indefinidamente sin repostar鈥, comenta Antonio Cano Vindel, presidente de la Sociedad Espa帽ola para el Estudio de la Ansiedad y el Estr茅s. 鈥淣ecesita alimento, glucosa, ox铆geno y tambi茅n descanso鈥, comenta Cano Vindel, quien tambi茅n es catedr谩tico de la Universidad Complutense de Madrid. Asimismo alerta que cuando al cerebro le falta alguno de estos elementos 鈥渟e da帽a, como puede observarse en un ictus (ataque cerebrovascular), donde falta el ox铆geno, o en personas infraalimentadas, o entre quienes tratan de batir un r茅cord de resistencia f铆sica o jugando a un videojuego鈥.


Una zona del cerebro se activa cuando estamos en absoluto reposo mental.


Pero 驴es posible defender el valor de tomarse un descanso, de no hacer nada, cuando lo que se alienta a diario, en todas partes, son las bondades de la productividad? A responder esta pregunta se dedica Andrew J. Smart en El arte y la ciencia de no hacer nada (Clave intelectual), donde defiende la importancia de poner freno a nuestros actividades y dejar que la mente funcione, literalmente, 鈥渃on el piloto autom谩tico鈥. Smart asocia esta pr谩ctica a la creatividad, y es por eso que pone como ejemplo a grandes pensadores como Descartes o Newton, que lograron sus principales descubrimientos (los ejes X e Y de las matem谩ticas el franc茅s; la ley de la gravedad el ingl茅s) mientras estaban holgazaneando. M谩s a煤n, encuentra un v铆nculo entre la relajaci贸n mental y la salud f铆sica, hasta el punto de preguntarse qu茅 har铆amos si supi茅ramos que mantenernos ociosos m谩s horas al d铆a puede a帽adir a帽os a nuestra vida.


Para justificar estas afirmaciones, Smart se basa en diferentes estudios que han demostrado la existencia de una zona del cerebro que 煤nicamente se activa cuando permanecemos en un absoluto reposo mental: la red de estado de reposo. Esta red 鈥渋nterviene en los momentos en que se deja vagar la mente o se sue帽a despierto鈥, explica Smart. 鈥淪e activa cuando estamos tirados en el pasto en una tarde de sol, cuando cerramos los ojos o cuando miramos por la ventana mientras estamos en el trabajo鈥. Es en estos momentos cuando el cerebro, que nunca se detiene, aumenta su organizaci贸n y actividad. 鈥淓s probable que trabaje m谩s cuando no estamos haciendo nada鈥, concluye Smart. Entre estos trabajos que lleva a cabo el cerebro cuando le aliviamos de otras cargas, destaca 鈥渓a capacidad de reflexionar sobre nuestra situaci贸n actual, nuestro pasado y nuestro futuro鈥.


Asimismo recuerda que relajar la mente 鈥渄a sustento al autoconocimiento, los recuerdos autobiogr谩ficos, procesos sociales y emocionales, y tambi茅n a la creatividad鈥. Por el contrario, si el cerebro se pasa todo el d铆a trabajando para solucionar los peque帽os y grandes problemas cotidianos, 鈥渘o le queda tiempo disponible para establecer nuevas conexiones entre cuestiones en apariencia inconexas, identificar patrones y elaborar nuevas ideas: en otras palabras, no le queda tiempo para ser creativo鈥.


Estas actividades, o mejor dicho 鈥渘o actividades鈥, que dan rienda suelta a la pereza tienen un nombre propio: Niksen. Se trata de un verbo holand茅s derivado del t茅rmino niks, que significa literalmente 鈥渘ada鈥. As铆 que podr铆amos traducirlo como 鈥渘adear鈥. Y nadear es lo que requiere el cerebro para poner sus ideas en orden. Pero para ello hace falta romper con unas normas sociales que ensalzan el aprovechamiento de todos los momentos del d铆a a la vez que demonizan la pasividad. 鈥淐uanto m谩s eficientes somos鈥, explica Smart, 鈥渕ayor es la presi贸n de producir: se trata de un ciclo sin fin, que deriva de nuestra creencia de que el tiempo jam谩s debe perderse. No obstante el tiempo perdido no es un valor absoluto como la masa. Solo es posible perder tiempo en relaci贸n con un contexto鈥. Leer este art铆culo, por ejemplo, consume un tiempo que podr铆a dedicarse a otras cosas.


Por otra parte, sobrecargar de trabajo al cerebro puede entorpecer su labor: 鈥淨uienes pueden ejecutar diversas tareas a la vez no pueden filtrar y eliminar informaci贸n no pertinente porque su atenci贸n se encuentra sobrecargada con tareas que no est谩 ejecutando鈥. 鈥淟os procesos cognitivos funcionan mejor cuando se inicia una jornada que al final de la misma鈥 comenta al respecto Cano Vindel. 鈥淪ucede lo mismo en per铆odos m谩s cortos durante la jornada laboral: Necesitamos charlar, tomar un caf茅, ir al ba帽o, darle un descanso al cerebro respecto a las funciones鈥. De lo contrario, explica, 鈥渟e acumula tensi贸n muscular y esa tensi贸n puede llegar a producir dolor鈥.


Estos condicionantes son igualmente importantes en el puesto de trabajo, donde la actitud de la empresa tiene mucho que decir a la hora de fomentar la productividad y, sobre todo, evitar el 鈥減resentismo鈥. 鈥淧uede haber empresas que favorecen el que haya rupturas, cambio de actividad, incluso actividades de ejercicio f铆sico dentro de la jornada laboral, relajantes, de manejo de la atenci贸n tipo mindfulness鈥, explica Cano Vindel. 鈥淥tras creen que cuanto m谩s tiempo est茅 el trabajador en su puesto de trabajo, mejor鈥. Pero no tiene por qu茅 ser as铆, pues el trabajador puede en estos casos ofrecer 鈥渦n rendimiento menor que el que tendr铆a si estuviera descansado鈥.


En esta sociedad que nos anima a estar conectados, a no dejar de hacer cosas, resulta dif铆cil desengancharse de la actividad, convertida en una suerte de droga que reclama mantener la mente ocupada todos los minutos del d铆a. As铆 lo explica el doctor Ignacio Morgado, catedr谩tico de Psicobiolog铆a en la Universidad Aut贸noma de Barcelona, que pone como ejemplo un experimento donde se dej贸 a varios voluntarios encerrados a solas con sus propios pensamientos, sin ninguna distracci贸n a mano. El resultado de la experiencia fue que buena parte de los voluntarios (el 67% de los hombres y el 25% de las mujeres) 鈥減refirieron administrarse una descarga el茅ctrica de cierta intensidad antes que volver a repetirla鈥.


鈥淎 la gente le da un miedo espantoso pensar鈥, afirma Michael Harris. En su libro Solitud, este escritor y periodista canadiense desgrana los principales factores que impiden a las personas encontrar la tranquilidad en la sociedad actual. Y destaca de entre todas ellas la adicci贸n a las tecnolog铆as. 鈥淐asi la mitad de los estadounidenses duerme con el celular en la mesita de luz, us谩ndolo a modo de osito de peluche鈥. Harris avala esta afirmaci贸n con datos como que el 80% de las personas tiene el tel茅fono en la mano a los 15 minutos de despertarse. Adem谩s, uno de cada cuatro encuestados no recordaba un solo momento del d铆a en que no lo tuviera al alcance de la mano. 鈥淎provechar los espacios en blanco de la vida de las personas鈥 advierte Harris 鈥渟e ha convertido en una de las principales misiones de la modernidad鈥.


De esta forma olvidamos f谩cilmente que lo que hace el cerebro en ausencia de est铆mulos externos es 鈥渟o帽ar despierto鈥. Y estas enso帽aciones, como ya hemos comentado, son imprescindibles para la buena salud de nuestros atosigados cerebros. 鈥淐uando holgazaneamos, se establece una red amplia e inmensa en el cerebro que empieza a enviar y recibir informaci贸n entre las regiones que la constituyen鈥, explica Andrew Smart. 鈥淟as mariposas salen a jugar cuando hay quietud y silencio: ante cualquier movimiento abrupto, se esfuman鈥.


Hablando de jugar, no se puede olvidar que esta necesidad de reposar la mente, de holgazanear y so帽ar despierto, existe desde la infancia. Sobrecargar a los ni帽os con tarea, actividades extraescolares y horarios es, para Andrew Smart, un error, pues a esa edad se deber铆a pasar el tiempo 鈥渃orriendo al aire libre, compartiendo con amigos, sin hacer nada en especial鈥. 鈥淟os ni帽os necesitan 鈥榓pagar鈥 el mundo exterior durante una cantidad importante de tiempo todos los d铆as, sin demandas ni expectativas鈥 concluye, afirmando que 鈥減ara gozar de salud mental en la adultez, podr铆a ser necesario tener una ni帽ez cuya mayor parte estuviera dedicada a so帽ar despiertos libremente, jugar sin prop贸sito y experimentar un goce irreflexivo鈥.


驴Habr铆a descubierto Arqu铆medes su famoso teorema si no hubiera decidido relajarse con un ba帽o? Y Einstein 驴Habr铆a llegado a la teor铆a de la relatividad sin sus tranquilos paseos por el campus de Princeton? Cuidar de nuestro cerebro, darle un merecido descanso de vez en cuando puede marcar la diferencia entre tener una gran idea o dejarla escapar sin darnos cuenta, convencidos de que el esfuerzo puro y duro, combinado con la tecnolog铆a, nos llevar谩n a todas partes, cuando la realidad es que a veces lo mejor para lograrlo todo es no hacer nada.

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