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 Martes 10 de septiembre de 2019                434
    10.09.2019 -    
C贸mo encontrar una segunda oportunidad despu茅s del dolor
Se trata de poder dar vuelta el conflicto y ver que debajo est谩 la llave para una nueva reinvenci贸n, dice el psic贸logo Alejandro Schujman.

C贸mo encontrar una segunda oportunidad despu茅s del dolor

鈥淐lavo mi remo en el agua,

llevo mi remo en el m铆o

creo que he visto la luz al otro lado del r铆o鈥


Desde el 3 de agosto cada vez que escucho esta canci贸n de Jorge Drexler (y lo hago seguido ya que es uno de mis cantautores favoritos), me acuerdo de ellas. De manera casual, tuve la fortuna de oficiar de presentador de un evento en el que una especialista daba herramientas para el maquillaje y la est茅tica a pacientes oncol贸gicos en tr谩nsito.


Era un s谩bado a la tarde en la ciudad de Neuqu茅n y ellas estaban all铆 sonrientes, muchas con sus pa帽uelos en pleno proceso de tratamiento con radioterapia y quimioterapia, algunas con bast贸n.


El sal贸n estaba lleno de vida. Me par茅 frente a ellas para dar comienzo al evento y me pas贸 lo que hac铆a mucho no me suced铆a frente al auditorio. Ellas no lo percibieron, y cuando lean estas l铆neas lo sabr谩n. La palabra se detuvo, y me qued茅 observando sus ojos, sus miradas. Hab铆an sufrido, y muchas de ellas todav铆a lo hacen, pero ten铆an esperanza, una cepa que no se ve muy seguido. Sus ojos hablaban, eran las miradas m谩s expresivas con las que me hab铆a encontrado en el 煤ltimo tiempo. Eran unas veinte, pero parec铆an muchas m谩s. Ojos brillantes, ten铆an ojos brillantes, porque apostaban, ineludiblemente, a la vida.


Hablo de las mujeres de la asociaci贸n Rosa F茅nix Patagonia Argentina. Mujeres que deciden hacer algo distinto y opuesto a la resignaci贸n, frente a un diagn贸stico que paraliza, frente al miedo m谩s profundo que puede sentir un ser humano.


Deciden tomar como herramienta para afrontar la enfermedad un deporte nuevo en nuestro pa铆s, pero que tiene m谩s de veinte a帽os en el mundo: el paleo en bote Drag贸n personas que hayan transitado un c谩ncer.


El doctor Donald Mc Kenzie descubre a partir de sus investigaciones esta actividad como alternativa para las mujeres que ven da帽adas sus cadenas linf谩ticas por la enfermedad y de esta manera fortalecen esa zona del cuerpo, despu茅s de las extracciones de los ganglios axilares. Cambia la forma de remo tradicional, y ayuda de esta manera a la rehabilitaci贸n de las zonas da帽adas.


Pero adem谩s lo hacen en equipo, y sanan cuerpo y alma. Y reman, y cantan a la vida, y asumen el dolor desde el renacer. Produce una recuperaci贸n del esp铆ritu, no solo del cuerpo, me dicen, porque reman todas juntas, van juntas hacia un sue帽o.


Y en ese sue帽o deciden fundar una asociaci贸n civil, para impulsar la detecci贸n precoz y para sumar nuevos dragones que apuesten por la vida. Ellas tienen la fuerza del drag贸n, y por eso me quedo mirando sus ojos unos segundos (maravillosos y eternos) antes de poder comenzar a presentar el evento al que hab铆an asistido.


El ser humano se enferma en soledad, pero la curaci贸n es en grupo, en equipo mejor dicho y estas mujeres son un conmovedor ejemplo.


Ellas creen en segundas oportunidades, en terceras, y pueden enfrentar sus miedos y nuevos desaf铆os.




El nombre de la asociaci贸n es Rosa F茅nix. Rosa por el color distintivo de la lucha contra el c谩ncer de mama, F茅nix porque han renacido como el ave mitol贸gica. Su lema: 鈥淪uperamos el pasado, vivimos el presente, remamos por un futuro鈥. Lo escribo y se me anuda la garganta.


Aprendamos de ellas, tienen mucho por decir. Hacen un canto a la resiliencia, deciden sin dudar que la vida es una, y no se dan por vencidas por m谩s dura e invasiva que sea esta enfermedad.


Cuando la chicas de Rosa F茅nix reman todas juntas el bote se mueve m谩s r谩pido, cada una es parte de ese movimiento y van todas hacia el sue帽o de volver a vivir libres y renovadas.


Podemos elegir

Sentir que uno tiene segundas oportunidades es poder dar vuelta el conflicto para ver que la punta del iceberg es lo que nos asfixia y nos agobia, y debajo de eso est谩 la llave para una nueva reinvenci贸n, porque la vida se trata de eso, de ciclos donde el dolor y la contrariedad nos obligan a reinventarnos.


Aprender de estos ciclos y de c贸mo resolvamos cada una de las crisis depender谩 la calidad de vida que tengamos. Tenemos dos caminos pelearnos con el destino y preguntarnos, golpeando el pecho: 鈥溌縋or qu茅 a m铆?鈥 y llorar, solo llorar y dejarnos caer; o tratar de buscar el 鈥減ara qu茅鈥 y aprender, y estas mujeres lo hacen, y yo las aplaudo de pie, porque son un ejemplo y me conmueven.


***

鈥淢i vida se termin贸. Sigo por los chicos, pero por m铆 隆隆隆no va m谩s!!! No lo puedo manejar, para m铆 se termin贸. Mi vida le di y as铆 me fue, yo no lucho m谩s. Y ni se te ocurra decirme que alg煤n d铆a puedo volver a enamorarme, Se termin贸. Game over. No cuenten conmigo, hasta ac谩 llegu茅.鈥


La escuch茅, 38 a帽os, desconsolada, no puede parar de llorar desde hace un a帽o cuando descubri贸 que su marido la enga帽aba. Ella est谩 convencida que su vida t茅rmino en lo que a disfrutar, amar y ser amada se refiere. Que solo le queda permanecer y transcurrir. Y es tan joven, y tiene tantos horizontes nuevos por vivir.


Ella no lo sabe a煤n, el dolor es m谩s fuerte, y su decepci贸n, su ego herido ocupa absolutamente todo el espacio de su mente.


Me acuerdo de las mujeres de Rosa F茅nix, de los ojos brillantes en Neuqu茅n, y pienso cu谩nto tiene esta mujer que despotrica por lo injusto del destino para aprender de ellas.


Ella no cree ahora en segundas oportunidades. Le cont茅 de Rosa F茅nix, le pregunt茅 si es que ella decide dejarse abatir o tomar los remos para superar el dolor y crecer, y volver a creer. Porque de eso se trata, levantar la vista y creer que se puede.


Nos sumergimos a menudo en un sufrimiento que vivimos como mucho m谩s intenso de lo que en realidad es.


Comparto una peque帽a historia de mi cosecha personal.


Hace ya un tiempo largo caminaba una ma帽ana por el barrio de Caballito, en la Ciudad de Buenos Aires.


Era para m铆 uno de esos d铆as poco amorosos, o mejor dicho estaba con un humor espantoso. Nada grave en lo objetivo, pero no paraba de protestar por esto, por aquello, por lo de m谩s all谩. Ce帽o fruncido, los pies pesaban toneladas y all谩 iba, quejumbroso.


Voy cruzando el parque Rivadavia y a metros m铆os un hombre se levanta de su cama (que era el pasto), abre los ojos, estira sus brazos hacia el sol que brillaba y yo ese d铆a no lo hab铆a visto. Sonr铆e, saluda, sonr铆e con toda su cara, y grita, feliz, 鈥溌uen d铆a a todos!鈥.


Alguno de los dos estaba equivocado pens茅, si este hombre puede empezar su jornada con ese humor, yo que ven铆a de darme una ducha calentita, despu茅s de salir de mi cama acolchonada con mi cabeza en una almohada de plumas, de desayunar caf茅 caliente con tostadas y frutas andaba rumiando por ah铆 y 茅l, feliz, gritando un 隆buen d铆a a todos!


Algo anda mal cuando el sufrimiento o malestar se apodera de nosotros y toma el mando de nuestras vidas.


Algo anda mal cuando nos damos por vencidos, cuando pensamos que se termin贸. A veces el alivio est谩 tan cerca, tan cerca, que ni siquiera sospechamos que existe.


Est谩 tan sobre nuestras cabezas que ni siquiera imaginamos qu茅 hay algo m谩s all谩.


Tan cerca a nuestro aliento que ni siquiera podemos so帽ar que m谩s all谩 del gusto amargo que tenemos hay otros sabores posibles. Tan pegado a nuestros ojos que ni siquiera atisbamos a un m铆nimo signo de interrogante, a sospechar que adem谩s de nuestra mirada hay otros ojos que ven otras cosas y otras cosas que no ven nuestros ojos.


En la punta de nuestra lengua, pero esta tan reseca esa boca que la punta queda tan lejos. A menudo el alivio est谩 ah铆, est谩鈥 Y este es el mayor obst谩culo y el enemigo m谩s duro para las segundas oportunidades y para animarse a volver a empezar.


Creer que despu茅s del dolor puede haber algo distinto, que la historia no tiene por qu茅 repetirse, y que tenemos los recursos internos para que algo distinto nos suceda.


Que la fortuna, el destino, azar, o como queramos llamarlo, no es la 煤nica variable en nuestras vidas, que podemos ser verdaderos protagonistas de nuestra historia.


Que somos actores y que las segundas oportunidades dependen mucho m谩s de lo que creemos de nuestras decisiones, empe帽o, fuerza de voluntad y capacidad de levantar la frente, dejar que el sol nos pegue en la cara.


Si est谩s sufriendo por amor, respir谩 hondo, estir谩 los brazos, tom谩 los remos y rem谩鈥 Si te duele el coraz贸n, rem谩.


Si parece que nada bueno va a suceder en los pr贸ximos a帽os de tu vida, rem谩.


Si la crisis en este amado y golpeado pa铆s te aprieta el pecho, el bolsillo, la garganta.


Si los pies te pesan cada d铆a al despertarte, si la ira es m谩s fuerte que la esperanza, si el coraz贸n se te ha estrujado y no encontr谩s argumentos para que vuelva a desplegarse.


Si la historia te ha golpeado m谩s de lo que cre茅s soportar.


Si nada parece alcanzar, rem谩, rem谩, rem谩.


Aclaraci贸n importante: el remar tambi茅n contempla la posibilidad de contar con el otro, pedir ayuda, compartir el sufrir y agrandar el bote para que entren mas remos. A veces no podemos solos y aceptar nuestras limitaciones es parte del crecer en la crisis.


Porque hay vida, porque hay tiempo, porque remando la rueda empieza a girar, rem谩. Como reman las mujeres de Rosa F茅nix, como podemos y debemos remar todos cuando las cosas no son como queremos, cuando la vida golpea, m谩s o menos fuerte.


*Alejandro Schujman es psic贸logo especializado en familias. Autor de Generaci贸n Ni-Ni, Es no porque yo lo digo y Herramientas para padres.

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