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    10.12.2019 -    
La edad y el tipo de piel, claves a tener en cuenta para elegir el protector solar
Por la incidencia de los rayos UV, el uso de protectores se recomienda durante todo el año. Cuáles son, cómo y cuándo aplicarlos.

La edad y el tipo de piel, claves a tener en cuenta para elegir el protector solar

Dejar de concebir a los cuidados de la piel durante la exposición al sol como una tarea estacional asociada con el verano, la playa y la pileta es una batalla que los especialistas en dermatología vienen dando desde hace tiempo. A su cruzada, que con el paso de las temporadas estivales fue ganando adeptos, se sumaron los laboratorios medicinales y de cosmética, para hacer de los protectores solares un producto utilizado durante todo el año.


Para ello, adicionar otros beneficios asociados al principal, el de proteger contra los rayos UV, se convirtió en una buena herramienta para atraer a los usuarios de cremas contra los efectos de la edad, con coloración o de alta sensibilidad a los componentes de la fórmula protectora. En efecto, muchos dermatólogos consideran al protector solar como la mejor crema antiage.


"La piel tiene memoria y el sol se acumula en ella desde el nacimiento, dando lugar al envejecimiento prematuro, manchas, arrugas, destrucción de fibras colágenas y cáncer de piel. Por lo tanto, debe preservarse aplicando protector solar durante todo el año, tanto en días soleados como nublados. Y controlar con el dermatólogo la aparición y cambios en manchas y lunares", refiere la Dra. Vanina Gegdyszman, médica dermatóloga.


En el mercado existen múltiples variedades de protección solar para todo tipo de pieles y para las distintas etapas por las que atraviesa nuestro cutis.


El consejo, que puede sonar simple y repetido, es sin embargo desoído por un gran porcentaje de la población. Así los reflejó el balance de la 25a Campaña Nacional de Prevención de Cáncer de Piel, realizada en noviembre de 2018 -y cuyos resultados se difundieron semanas atrás-, en la que se arribó a la conclusión de que el porcentaje de participantes que se protege del sol se incrementó 8 puntos en los últimos 5 años. Sin embargo, un 17,7% admitió no hacerlo nunca y sólo el 23% a diario, un 41% a veces y el 18,3% en ocasiones especiales.


¿Cómo revertir estas cifras? Ofrecer productos cada vez más personalizados puede ser una puerta de entrada para muchos al cuidado contra los efectos nocivos del sol.


Dime qué piel tienes y te diré qué protector necesitas

Al momento de elegir hay distintas formas de presentación y debe tenerse en cuenta si especifica que es para uso facial o corporal. Los productos vienen en gel, crema, aerosol o fórmulas ultraligeras, y en el caso de las pieles grasas se recomiendan los protectores con acabado seco.


Para personas con pieles muy dañadas existen opciones que previenen y reparan, y también tienen su opción las pieles más añosas, para las que existen en el mercado productos con ácido hialurónico y antioxidantes. Quienes tienen una dermis sensible, en tanto, cuentan con líneas a base de hidratantes y agua termal que resguardan de los efectos del sol sin riesgo de causar alergias.


Además, si se emplea maquillaje, es importante mantener una rutina y tener en cuenta el orden de aplicación. En primer lugar hay que limpiar la piel, luego colocar el protector y por último el make up, salvo que se aprovechen los protectores con color.


Las mujeres embarazadas o en período de lactancia, y las que se encuentren tomando anticonceptivos, con terapia hormonal o tengan colocado un DIU liberador de hormonas presentan mayor riesgo de mancharse por la exposición al sol, algo que las cataloga como población de riesgo, y que hace indispensable extremar los cuidados frente a incidencia directa de los rayos UV. 


También deben ser muy prolijos con su cuidado los hombres calvos o en camino a serlo, en quienes la radiación solar impacta de manera directa sobre su cabeza. Para ellos existen presentaciones confortables como las brumas, que son de fácil aplicación.


Se debe usar siempre protección solar, inclusive en invierno.


La recomendación de uso de protección solar se hace extensiva a quienes están permanentemente en contacto con la luz que emiten las pantallas de computadoras, celulares y tubos, ya que éstas también son nocivas para la piel. 


Como el mayor porcentaje de sol acumulado es durante los primeros 18 años de vida, el cuidado desde la primera infancia es, por obvio que parezca, vital para una salud de la piel sin sobresaltos. Son los padres quienes deben tener en cuenta no exponer directamente al sol a chicos menores de un año y utilizar protector solar a partir de los 6 meses de vida. Otros especialistas estiran esta indicación recién desde los 12 meses. 


Los productos elegidos deben especificar que son “para niños” en sus envases, puesto que los componentes varían para este tipo de pieles extremadamente sensibles. Y la recomendación aplica para el rato de juego en la plaza, los paseos en bicicleta y los partidos de fútbol. El daño es el mismo que mientras  juega con la arena a orillas del mar, o a salpicar en una pileta. 


Incluir el uso de remeras con UPF (factor de protección), sombreros y lentes de sol con filtros para radiación UV no debe tomarse como un complemento opcional; sin estos elementos el niño queda doblemente expuesto al daño. Y cuando además del protector solar es necesario el uso de repelente, cabe recordar que en el orden de aplicación el bloqueador UV va primero.


La utilización de ropa con factor de protección UV es tan importante como la aplicación del protector solar.


Los cuidados deben ser igual de precisos en el post de la exposición, por lo que es clave no saltearse el paso de humectar la piel. Con versiones en gel o en crema, estos productos hidratan y humectan la dermis contrarrestando los efectos secantes de los rayos, y en muchos casos ofrecen un efecto refrescante.


Claves de aplicación

Es importante colocar la protección 30 minutos antes de exponerse al sol. Hacerlo de manera uniforme, aplicada y detallista, y retocarlo cada 2 a 3 horas o luego de salir del mar o la pileta (más allá de que la etiqueta indique que es “a prueba de agua”). Cara, cuello, escote, orejas, dorso de nariz, nuca, manos, brazos, empeines y cuero cabelludo son zonas que deben cubrirse de manera bien pareja. Los labios merecen y necesitan el mismo cuidado, y para ello se recurre a las barras exclusivamente creadas para esta función.


Zonas como los hombros, nuca y empeines merecen especial cuidado frente al sol.


La sigla FPS significa Factor de Protección Solar y es un número que indica la capacidad de protección frente a los rayos UVB. Surge de un cálculo que mide el tiempo de exposición a la radiación necesario para producir un enrojecimiento mínimo de la piel, con y sin protector solar. Por ejemplo, si una persona tarda 10 minutos en enrojecer sin el uso de protección, con la aplicación de un protector FPS 35 debería tardar 350 minutos, siempre y cuando se aplique la cantidad equivalente a 2 miligramos por centímetro cuadrado (si se coloca menos, el FPS disminuye).


Como calcular la aplicación en miligramos resulta imposible, los médicos traducen la indicación con el término "abundante". En cuanto al factor de protección, es importante usar como mínimo un FPS 30 que cubra tanto contra la radiación UVA y UVB, ya que el uso muchas veces indebido de la protección hace que de un FPS 15 para abajo la protección "se aplane".


La última condición ineludible, pero no por ello menos importante, para mantenerse a salvo del costado oscuro del sol es respetar los horarios de exposición: de 10 a 16 rige la "veda" para tener contacto directo con sus rayos, una recomendación que no distingue edades ni tipos de piel.

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