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    09.01.2020 -    
Angola: de la fiebre del oro a la fiebre verde
Giselle Llanes cuenta la experiencia de 6 años en una de las regiones con mayor potencial de crecimiento agrícola del mundo. Ya lograron aumentar 60% el rinde de maíz.

Angola: de la fiebre del oro a la fiebre verde

Para muchos, el futuro está en Africa. Pero no desde el concepto de la fiebre por el oro, sino, como fuente para la producción de alimentos. Según datos del Banco Africano de Desarrollo (AfDB –African Development Bank-, según su sigla en inglés), la sabana africana tiene 400 millones de hectáreas susceptibles de ser puestas en producción (unas 12 veces la superficie explotada en Argentina).


Giselle Llanes, es una ingeniera agrónoma que nació y se crio en Alma Fuerte, un pueblo de unos 15.000 habitantes, de rúbrica agropecuaria, ubicado 100 kilómetros al sur de Córdoba capital. Se crió yendo al campo con sus abuelos y sus padres. En 2013, ni bien recibida, surgió la posibilidad de irse a trabajar a Africa, armó sus valijas y se animó.


La sabana africana tiene 400 millones de hectáreas susceptibles de ser puestas en producción.


El primer mojón lo puso en Angola, pues la empresa cordobesa para la que había empezado a trabajar quería desarrollar la producción de maíz y harina allí. “No teníamos nada, fue un gran desafío porque tuve que empezar de cero, a golpear puertas, y vincularme sin conocer el idioma ni sus costumbres”, confesó Llanes, que actualmente es consultora agrícola industrial privada y vive en Luanda, la capital angoleña, pero se vino a pasar las fiestas a su terruño, en Córdoba y así transcurrió el toma y daca con Clarín Rural.


Aquella primera experiencia quedó trunca, porque unos días antes de la cosecha los monos les liquidaron el cultivo de maíz. Era algo para lo que no estaban preparados y el proyecto se mancó.


Angola es un país situado en la parte sur de África, sobre la costa atlántica, con 24 millones de habitantes y una superficie cultivable de 58 millones de hectáreas (más grande que España entera), pero sólo unos 3,4 millones de hectáreas cultivadas, de las cuales los cultivos permanentes ocupan 290.000 hectáreas (80.000 hectáreas están sistematizadas con riego). Para FAO, está entre los 5 países con mayor potencial agrícola del mundo.


De 4000 kilos por hectárea de maíz pasaron a 6500 (62% de incremento).


Como en casi todos los países africanos, la estructura productiva está compuesta por un gran número de productores pequeños, que sólo producen como medio de subsistencia, y para intercambiar con sus pares lugareños, y otros productores, de tamaño mediano a grandes (algunos de ellos extranjeros) que tienen otra estructura y recursos.


Entre las cosas que faltan, Llanes contó que todo lo que se haga en capacitación es fundamental, “enseñar técnicas, tener más sensibilidad sobre lo que se está haciendo, porque “ellos no manejan los tiempos biológicos de los cultivos, siembran y no hacen un seguimiento ni monitoreos, tampoco tienen el conocimiento para hacer un manejo de malezas apropiado”.


Pero todo lo que se transmita debe ser hecho con mucho respeto, entendiendo que lo que hacen, en muchos casos es para comer o intercambiar y es un sistema que se viene traspasando de generación en generación hace decenas de años. ¿Por qué van a cambiar? Uno de los secretos, es mostrarles que puede irles mejor. El otro, es que vean a la agricultura como un negocio.


La llegada de piezas de maquinarias es otra de las dificultades. Tarda mucho. Por eso, una de las estrategias para las empresas medianamente evolucionadas es contar con los repuestos en el galpón, “dos de todo”.


Además de Angola, Llanes intentó desarrollar otros dos países. Guinea Ecuatorial (al norte de Angola, no funcionó) y Zambia, limítrofe, al este (tiene una superficie cultivada con cereales más chica que Angola -1,5 millones de hectáreas-). La mayor parte del tiempo la pasa en Luanda, la capital angoleña, y en Lusaka, la capital zambiana. Y desde allí pivotea hacia las regiones rurales.


Del café (el principal producto) a los cereales, de la fruta tropical a la fruta “europea”, de las aceitunas al algodón, pero también caña de azúcar y una amplia variedad de verduras. El clima angoleño ofrece la posibilidad de un interesante espectro de cultivos. Ademas, es un territorio rico en agua, atravesado por numerosos ríos, algunos pertenecientes a las mayores cuencas hidrográficas africanas (cuenca del Congo y de Zambesi).


Agroecología

Portugal gobernó Angola durante 400 años, desde 1483 hasta su independencia en 1975. Sin embargo, la guerra civil que comenzó con la independencia duró hasta 2002 y fue el conflicto más largo en la historia africana (con injerencias político-militares de la Unión Soviética de un lado y Estados Unidos e Israel del otro en plena guerra fría) dejó al sector agrícola devastado al igual que gran parte de la infraestructura.


Por todo esto, desde hace casi dos décadas están relanzando la producción de alimentos. “Está creciendo la Agricutura más profesionalizada, hoy se está invirtiendo en producción, desde el gobierno quieren reducir las importaciones de alimentos y para eso tienen que producir más, quieren potenciar el agro con financiamiento, maquinaria y apoyo al sector”, dijo Llanes. Actualmente, el 80% de los alimentos que consumen son importados.


Predominan los suelos francos, arcillosos y arenosos. Las precipitaciones anuales promedio rondan los 1100 mm pero hay regiones con 2500 mm. La temperatura anual es de 20 grados promedio (14 de mínima y 28 de máxima), con 12 a 13 horas de luz.


Predominan los suelos francos, arcillosos y arenosos. Las precipitaciones anuales promedio rondan los 1100 mm.


“Son suelos cien por ciento productivos, no hay mayores limitantes climáticas ni de suelos, aunque sí hay alta presión de malezas por lo que hay que usar agroquímicos”, relató Llanes. Para la argentina, una de las claves es el material genético: “No se alcanzan los rindes a los que estamos acostumbrados porque hay materiales que son de la época de la colonización portuguesa, no se usan OGMs”.


A partir de algunos trabajos con siembra directa han podido mejorar la eficiencia de uso del agua y pudieron frenar procesos de erosión en lotes con pendiente. Además, claro, se usó menos maquinaria para laboreos y se redujo el uso de combustible. También mejoraron los rendimientos: de 4000 kilos por hectárea de maíz pasaron a 6500 (62% de incremento).


Inversores

¿Qué necesitan saber los argentinos que quieren invertir en Angola? “Uno de los problemas de las empresas argentinas que quisieron entrar al mercado angoleño es que siempre ha sido con un perfil muy comercial y lo que se necesita, además de vender, es tener una cara visible, porque te estudian mucho antes de creer en vos, y además, puntualmente en lo que respecta a la maquinaria agrícola, tener una buena postventa”, repasó Llanes, quien advirtió: “Yo no vendo Africa, no sirve, cuando hablo con empresarios les digo que vayan, conozcan, se convenzan y después armamos un plan”.


Dicen que cerca de la mitad de la producción ya la hacen los grandes farmers (hay muchos brasileños) que están invirtiendo en todos los sectores, no sólo en el café (fueron líderes mundiales en los años 70, pero se quedaron atrás y están recuperando terreno) sino también en commodities y carnes.


Son suelos cien por ciento productivos, no hay mayores limitantes climáticas ni de suelos.


“A Africa lo amás o lo odiás desde el primer día”, sentenció Llanes sobre las diferencias de todo tipo que tuvo que afrontar en aquellos primeros meses. Después de casi seis años allá, ha forjado su desarrollo profesional y ha hecho amigos y, según dice, “le quedan todavía muchos desafíos y vale la pena seguir adelante”. No será de un día para el otro, pero el cambio hay que empezarlo algún día, tratando de convencerlos con la práctica.


Potencial africano

África es el tercer continente más extenso del planeta (después de Asia y América). Cuenta con una superficie total de 3.100 millones de hectáreas –Asia 4.450 millones y América 4.250- y entre 900 y 1.000 millones de habitantes (15% de la población mundial). En su punto más cercano, el estrecho de Gibraltar, está a sólo 14,4 kilómetros de Europa y sin embargo tienen tantas diferencias.


Es el continente con mayor crecimiento poblacional (2,4 % versus 1,2% del promedio mundial). Para 2050 estiman que se duplicará la cantidad de habitantes (tienen la tasa de natalidad más alta del mundo, promedian 4,8 hijos por mujer).


Un trabajo de hace unos años de la Fundación Mo Ibrahim, que promueve el buen gobierno en la región, destaca que de los 15 países del planeta donde más ha crecido la producción agrícola, siete son africanos. Esta fundación también destaca que aunque el 70% de los africanos dependen de la agricultura para su subsistencia, gran parte de su potencial permanece sin explotar.

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