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    16.01.2020 -    
Jeep Gladiator: la pickup que pasa por cualquier lado
Construida sobre el 4x4 más capaz del planeta, puede cargar más de 700 kilos. Lleva un motor V6, caja automática de 8 marchas y un sistema de tracción impecable. Llega a fin de año.

Jeep Gladiator: la pickup que pasa por cualquier lado

Hay pocos países tan pickupizados como la Argentina. Y aunque las razones actuales sean diversas, la relación entre las camionetas (las de verdad, las que vienen con caja de carga) y los usuarios argentinos se viene forjando desde hace décadas.


Uno de los elementos que construyó esa unión fue la Jeep Gladiatior, una pickup que se fabricó en Córdoba entre 1963 y 1967, y que luego continuó hasta 1978 bajo las denominaciones T 80 y T 1000.


Jeep Gladiator


Y ahora la Gladiator regresa en la versión más extrema y capaz posible. Su lanzamiento para nuestro mercado se estima para la última parte de 2020, pero Clarín ya la pudo probar en un entorno que desafió cada una de sus capacidades.


Esta nueva generación de la Gladiator usa de base el vehículo de serie de producción masiva con mayor capacidad off-road del mundo, el Wrangler. Y por supuesto que no lo oculta en su aspecto, ya que esa inconfundible trompa es una excelente carta de presentación.


No es exactamente un Wrangler con caja de carga. La Gladiator está construida sobre un chasis de largueros al igual que el 4x4 más famoso, pero su distancia entre ejes es mayor (casi medio metro más que la versión 4 puertas del Wrangler) y una longitud total de 5,5 metros (+80 centímetros), que resulta unos 20 centímetros más que el largo total de una Toyota Hilux o una Ford Ranger.


Jeep Gladiator


La mecánica que lleva esta camioneta es la misma que se presentó con la nueva generación del Wrangler: motor naftero de 3.6 litros, con 289 CV y una caja automática de 8 marchas. Hay una opción con caja manual y otra variante con motor turbodiésel pero es poco probable que lleguen a nuestro mercado.


El sistema de tracción 4x4 del modelo de prueba (Rubicon) era el Rock-Trac, que convierten a este Jeep en una verdadera oruga, gracias a los bloqueos de diferenciales, a una mayor relación de reducción de la caja de transferencia y a la posibilidad de “descolgar” la barra estabilizadora delantera para que la suspensión logre un mayor recorrido.


La versión de prueba estaba moparizada, es decir, que contaba con una serie de elementos a medida diseñados por la empresa Mopar. El resultado es el que se ve en las imágenes, un vehículo listo para protagonizar una nueva entrega de Jurassic Park.


Jeep Gladiator


Pero el escenario fue de El Señor de los Anillos, ya que las montañas, lagos, ríos y praderas del sur de Nueva Zelanda, cerca de Queenstown, fueron los obstáculos naturales que le permitieron a la Gladiator tener un rendimiento de película.


A esto hubo que sumarle días previos de intensas lluvias que inundaron algunas zonas y provocaron el desborde de algunos lagos.


En esas condiciones, las sensaciones de la versión que probó Clarín se hicieron mucho más intensas, ya que carecía de puertas convencionales (que son desmontables en cualquier versión). En su lugar llevaba unas defensas tubulares de protección.


Jeep Gladiator


Agua, viento y frío le daban otro ingrediente a la aventura, que se contrarrestaban con los asientos y el aro del volante calefaccionados y un potente sistema de climatización.


Al barro y al agua que entraban al habitáculo no había modo de hacerle frente. Cada cruce de vado era un pequeño tsunami. Quedaba el consuelo de que los materiales que recubren el interior están desarrollados para soportar esas condiciones.


Incluso para aguantar las salpicaduras luego de pasar por un sendero utilizado como “baño natural” por un enorme rebaño de ovejas.


Aunque la situación más insólita se vivió en un momento del recorrido al atravesar un vado provocado por un lago desbordado. De pronto apareció una lancha junto la Gladiator, pero en sentido contrario, que terminó salpicando agua a su paso. Situaciones que solo se pueden vivir arriba de un Jeep.


Ese interior es casi idéntico al del nuevo Wrangler, con nuevas pantallas en la consola central y el tablero y revestimientos en goma, cuero y metal. El espacio es generoso (especialmente en plazas traseras) y un alto grado de confort desplaza a esa idea rústica que de su imagen exterior.


Además, al igual que en el Wrangler, los paneles que conforman su techo son desmontables y el parabrisas se puede abatir.


La Gladiator se comportó como una verdadera cabra de montaña, atravesando obstáculos de lo más diversos y con altas complejidades.


Suelos muy blandos por la mezcla de tanto barro y tanto pasto, sectores de puro trial sobre piedras y vados de al menos medio metro de profundidad y más de 50 metros de largo.


Su gran tamaño, su amplio radio de giro (6,8 metros) y un torque que queda flaco frente a los que ofrecen las pickups diesel se esfuman con el accionar de su sistema de tracción y el trabajo que hacen las suspensiones. Hasta termina pareciendo un vehículo ágil, que por su porte, no lo es.



La capacidad de tracción, inclusive con una o dos ruedas colgando, fue siempre sorprendente.


La Jeep Gladiator no es una chata convencional. Fue desarrollada y está equipada para superar los obstáculos más complejos. Por lo tanto, no será barata.


Jeep Gladiator


Pero no deja de ser una pickup y por eso no estará alcanzada por las nuevas escalas de impuestos internos. De este modo, terminará costando menos que el Wrangler (algo insólito, que no pasa en otro mercado del mundo). Su precio debería estar entre los 85 y 90 mil dólares para la versión Rubicon.

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