15.6 ºC Ahora en
Junin, Buenos Aires
Domingo, 24 Octubre 2021
Agropecuario  Domingo 09 de agosto de 2020 - 17:19 hs.                2486
  Agropecuario   09.08.2020 - 17:19   
Los números del campo que atraen a los políticos
La estrategia del Consejo Agroindustrial suma apoyos. Buscan que sea ley, con estabilidad para un desarrollo a 10 años.

Borges diría que no los une el amor sino el espanto, por una economía argentina que venía mal desde hace años y está acusando el impacto del parate por el coronavirus.

Pero, más allá de la motivaciones subjetivas, el acercamiento de las últimas semanas entre el Consejo Agroindustrial Argentino (CCA) y los políticos, desde el presidente Alberto Fernández hasta los dirigentes de la oposición, tiene el respaldo contundente de los números objetivos.

Basta registrar el 77% de las exportaciones que en junio, según el INDEC, se repartieron entre los denominados productos primarios (granos, por ejemplo, aunque tengan valor agregado implícito), con un 35,7%, y las manufacturas de origen agropecuario (desde las harinas y aceites hasta las carnes, los lácteos y los vinos), que sumaron un 41,3% de todas las ventas externas argentinas.

En el primer semestre de este año, entre los complejos agroindustriales de la soja, el maíz, el trigo, el girasol y la cebada se explicó el 80% del volumen total de las exportaciones argentinas, una participación estable en relación a la marca del año anterior”, según destacó Emilce Terré, de la Bolsa de Comercio de Rosario.

En dólares, estos granos explicaron el 50% de las exportaciones argentinas entre enero y junio del 2020, el ratio más alto en al menos 7 años. Son 6 puntos porcentuales por encima del mismo período del año anterior y supera incluso al primer semestre del 2016, cuando el complejo sojero tuvo su mejor año. En conjunto, estas cinco cadenas agroindustriales generaron un ingreso de divisas de US$ 13.631 millones de dólares, prácticamente igualando los US$ 13.705 millones de dólares que se exportó de todo el resto de bienes y servicios que Argentina vendió al exterior entre enero y junio de 2020.

Semejante cuadro de situación no pasa desapercibido para los líderes políticos, incluida Cristina Kirchner, que los felicitó y se puso "a disposición". El Presidente anunció que conformará un equipo interministerial, con activa participación de Cancillería, Jefatura de Gabinete y los ministerios de Agricultura y Desarrollo Productivo.

Todos saben que lo registrado en junio no tiene que ver con un mes excepcional. Sucede más o menos lo mismo desde hace tiempo.

El especialista en comercio exterior Marcelo Elizondo midió que en los primeros cinco meses de este 2020 -lo cual incluye a una mitad de ese tiempo sin cuarentena, o sea con todas las actividades en funcionamiento- las exportaciones llegaron a un récord en 34 años: 70% del total nacional.

Evolución de las agroexportaciones

Las agroexportaciones se han convertido en “el gran proveedor de dólares en la Argentina”, remarcó Elizondo, titular de la consultora DNI. Y agregó: “Si a ello se suma que las importaciones argentinas son muy escasas en estos rubros, muy superavitarios en la balanza intra-sectorial, la condición de aportante de divisas netas se multiplica en relevancia”.

“Al campo hay que ayudarlo con medidas que le permitan seguir desarrollándose. Escuchamos el plan del Consejo Agroindustrial Argentino y apoyaremos su propuesta en el Congreso. El desarrollo del campo es vital para un país que necesita exportar más”, dijo Mario Negri, presidente del interbloque de Juntos por el Cambio, que también se reunió con el CCA.

Un gran atractivo del documento “Estrategia de Reactivación Agroindustrial Exportadora, Sustentable, Inclusiva y Federal” del CCA es que propone como objetivo para 2025 un incremento de las exportaciones, por 16.000 millones de dólares. La lista la encabezan los cereales, oleaginosas y forrajeras (4.000 millones de dólares), seguidos de cerca por las frutas frescas (3.500 M), y la industria aceitera (3.000 M) que concentran dos tercios del total. Le siguen la carne vacuna (1.600 M) y en el tercer pelotón se destacan la vitivinicultura (500 M) y las semillas de contraestación (500 M).

Esta reactivación se propone con un impacto fiscal neutro, sin solicitar al Gobierno ningún tipo de subsidio, llevándose a cabo de forma sustentable, cuidando el ambiente con prácticas y procesos que no impacten en el ecosistema y aumenten la producción. Al respecto, los representantes del CAA destacaron “la importancia del productor agropecuario, como eslabón fundamental en la cadena de valor”.

En ese sentido, tampoco se pierden de vista los impactos sociales esperados. Se generarían en todo el país más de 210 mil empleos directos y cerca de 700 mil indirectos. Planes especificos como la reconversión del desempleo urbano en trabajo agroindustrial, descentralizado y federal seduce a gobernadores sin distinción partidaria ni geográfica, desde Axel Kicillof hasta los que mandan en distritos menos poblados.

Todos quieren poner en marcha este plan en los próximos meses y suman voluntades para que sea una política de Estado, a través de una ley que brinde estabilidad fiscal para un desarrollo a 10 años.

Qué proponen

Las propuestas que aspiran a tener bien elaboradas y consensuadas a fines de septiembre apuntan a:

  • Conformar una Mesa Nacional Exportadora con las áreas del Gobierno Nacional para cada tema a los fines de generar el marco regulatorio a las propuestas.
  • Elaborar propuestas sectoriales de crecimiento sustentable de producción y exportación con mayor valor agregado y definir los destinos estratégicos a exportar. Se busca propiciar una agenda agresiva de negociaciones internacionales para el acceso a mercados, coordinada por Cancillería.
  • El proyecto de Ley de Desarrollo Agroindustrial Exportador, con inclusión social y federal, debería ser tratado por el Congreso de la Nación en 2020.

Una condición necesaria clave será la estabilidad fiscal –nacional, provincial y municipal- a 10 años.

Entre los planes nacionales puntuales que bosquejan, se destacan:

  • Fomento de las inversiones agroindustriales y forestales.
  • Exportaciones agroindustriales alimentarias tecnológicas, forestales y bienes de capital.
  • Desarrollo de la agrotecnología para la producción alimentaria.
  • De canje de bienes de capital agroindustriales.
  • Para las inversiones, se prevé un régimen especial de amortización acelerada, que incluya a los principales impuestos que impactan en la operatoria agroindustrial.
  • Régimen nacional de promoción de la inversión en bienes de capital del sector agroindustrial.

En cuanto al financiamiento, se propone:
  • Un programa de garantías financieras para el fomento de las inversiones y exportaciones agroindustriales.
  • Un programa de prefinanciación de exportaciones a tasas internacionales.

En el plano institucional, se incrementarían las partidas presupuestarias de asignación específica para la Agencia Nacional de Promoción de las Inversiones y el Comercio Exterior, la Cancillería, el INASE, el SENASA, entre otros organismos clave.