Lo que prometía ser un duelo táctico en el Borussia-Park por la fecha 21 de la Bundesliga terminó convirtiéndose en una batalla campal con condimentos cinematográficos y un fuerte acento argentino que tocó de cerca a nuestra ciudad. El empate 1-1 entre el Borussia Mönchengladbach y el Bayer Leverkusen no será recordado por los goles, sino por la imagen que ya recorre el mundo: Exequiel Palacios, campeón en Qatar, forcejeando sin camiseta en el círculo central, y la participación del joven delantero juninense, Alejo Sarco, quien se midió ante la élite del fútbol europeo.
El termómetro del partido estalló en el minuto 68. El Leverkusen, dirigido por Kasper Hjulmand, buscaba desesperadamente la victoria para no perder el tren de la punta. Fue allí cuando Palacios, quien había ingresado en el complemento en lugar de otro argentino, Equi Fernández, fue a disputar un balón dividido sobre la banda con el austríaco Kevin Stöger.
Lo que inició como un roce de juego escaló a una disputa personal. Tras un intercambio de empujones, Stöger, superado por la situación, sujetó a Palacios con tal violencia que le arrancó la camiseta, dejando al tucumano con el torso desnudo en pleno campo de juego. El árbitro Christian Dingert tuvo que intervenir entre el tumulto de jugadores para evitar que la situación pasara a mayores, saldando el conflicto con una amarilla para cada uno. Una postal de la impotencia del Leverkusen, que ve cómo se le escapa la regularidad.
Para el lector local, la noticia trasciende el escándalo. En un Borussia Mönchengladbach necesitado de aire —marcha 12° y coquetea con la zona roja—, el entrenador Gerardo Seoane (aunque el texto menciona a Polanski como DT interino o figura relevante del cuerpo técnico según la fuente, el contexto indica cambios en el banco) le dio minutos a Alejo Sarco.
El atacante surgido de nuestra ciudad ingresó para aportar frescura en un equipo que resistía los embates del visitante. Sarco compartió cancha con figuras internacionales y fue testigo directo de un empate que, para su equipo, vale oro. El Gladbach no le gana al Leverkusen desde 2019, pero este punto sirve para sostener al cuerpo técnico en una temporada compleja.
El partido había comenzado cuesta arriba para la visita. A los 10 minutos, Jannis Engelhardt —quien celebraba su cumpleaños— aprovechó un rebote corto del arquero Janis Blaswich tras un tiro de Tabakovic para poner el 1-0. Fue un premio a la presión alta del local y un castigo a la desconcentración defensiva del Leverkusen.
Sin embargo, la jerarquía individual del equipo de las aspirinas apareció antes del descanso. Un remate de media distancia de Aleix García se desvió en el defensor Philipp Sander, descolocando al arquero y sellando el 1-1 definitivo en el minuto 44.
El segundo tiempo fue un monólogo de intenciones del Leverkusen, con un tiro en el poste de Patrick Schick y atajadas claves de Blaswich para mantener el empate, pero la tensión emocional del cruce entre Palacios y Stöger terminó desdibujando el fútbol.
El Leverkusen queda quinto, frenando su racha de cuatro victorias al hilo (incluida Champions y Copa alemana). Para el Gladbach de Sarco, el punto suma en la tabla, pero la sequía de victorias se extiende a cinco fechas. Una tarde de furia, donde un juninense dijo presente en el ojo de la tormenta del fútbol alemán