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El secreto detrás de la F1: la industria millonaria de los "autos gemelos" que confundió hasta a Max Verstappen
La sofisticación en la máxima categoría dio paso a un nuevo negocio global: empresas que fabrican réplicas hiperrealistas para las presentaciones de equipos como Red Bull, Audi y Cadillac. Cifras millonarias, tecnología de punta y el detalle que sorprendió al campeón del mundo.
Lunes, 09 de Febrero del 2026 - 20:19 hs.
El secreto detrás de la F1: la industria millonaria de los "autos gemelos" que confundió hasta a Max Verstappen

La Fórmula 1 ha dejado de ser únicamente una competencia de velocidad para consolidarse como una maquinaria de entretenimiento y marketing de precisión quirúrgica. En la antesala de la temporada 2026, una revelación técnica ha expuesto los engranajes de este espectáculo: los monoplazas que vemos en los fastuosos lanzamientos no son, en muchos casos, los que acelerarán en la pista, sino obras maestras de la simulación.

El dato cobró relevancia mundial tras un episodio singular protagonizado por Max Verstappen. Durante el último lanzamiento de Red Bull, el piloto neerlandés se detuvo, incrédulo, frente al volante de la unidad exhibida. Interrogó a su compañero Isak Hajdar y a los ingenieros sobre la procedencia de la pieza. La calidad era tal que el tricampeón no lograba distinguir si era un simulador o una pieza funcional de carrera.

La respuesta destapó una industria en auge: el auto no había sido fabricado en Milton Keynes por los ingenieros de la bebida energizante, sino por Memento Exclusives, una firma británica que ha pasado de vender memorabilia a facturar millones construyendo la "ilusión" de la F1.

El negocio de la réplica perfecta

Según un informe técnico revelado por The Race y confirmado por Barry Gough, director ejecutivo de Memento, la empresa se perfila para fabricar 180 automóviles de exhibición solo este año. Lo que comenzó como un nicho de coleccionismo se ha transformado en una planta de 6.500 metros cuadrados con 120 empleados, muchos de ellos "repatriados" de equipos de élite como Mercedes.

Las cifras del negocio son elocuentes y demuestran por qué marcas como Audi y Cadillac también han confiado en estos servicios para sus desembarcos en la categoría:

  • Facturación: Se prevén ingresos anuales por 75 millones de libras (unos 95 millones de dólares).

  • División de ingresos: 45 millones provienen exclusivamente de la fabricación de estos vehículos, superando ya al negocio original de recuerdos deportivos.

  • Costo por unidad: Cada réplica tiene un valor de mercado aproximado de 635.000 dólares (500.000 libras).

Ingeniería al servicio del show

La construcción de estos "gemelos" no es una tarea de maquetismo, sino de alta ingeniería. El proceso demora unas 18 semanas y se basa en los planos de diseño CAD originales que los equipos ceden bajo estrictos acuerdos de confidencialidad y protección de propiedad intelectual.

"Utilizamos los planos de los equipos y personalizamos cada modelo sin acceder a sus secretos clave. Hay mucha confianza firmada", explicó Gough.

Aunque carecen de motor térmico, frenos o hidráulica, la estructura es fibra de carbono real. Los volantes, el punto que confundió a Verstappen, poseen botones y palancas funcionales, lo que permite a las escuderías utilizarlos para educar a invitados VIP o patrocinadores sobre la complejidad del manejo.

El futuro: ¿Paradas en boxes eléctricas?

La sofisticación de Memento Exclusives no se detiene en la estética. La firma ya proyecta incorporar motores eléctricos a estas unidades. El objetivo no es correr, sino permitir que los equipos utilicen estas réplicas exactas para el entrenamiento intensivo de paradas en boxes, preservando la mecánica de los autos de carrera reales para la pista.

En un mundo donde la imagen lo es todo, la Fórmula 1 confirma que, a veces, para vender la velocidad más pura, se necesita la quietud de una réplica perfecta