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Martes, 10 Febrero 2026
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Milagro en la nieve: una definición por "foto finish" y un bronce histórico que rompió una sequía de 20 años
La tecnología debió intervenir en los Juegos de Invierno de Milán-Cortina 2026 para definir una carrera de snowboard con diferencia de 0.0 segundos. El búlgaro Tervel Zamfirov se llevó la gloria gracias, según él, a "la genética". El trasfondo político de una medalla que se celebró con la presencia del vicepresidente norteamericano JD Vance.
Martes, 10 de Febrero del 2026 - 18:24 hs.
Milagro en la nieve: una definición por "foto finish" y un bronce histórico que rompió una sequía de 20 años

En Junín estamos acostumbrados al calor de febrero y a las definiciones políticas locales, pero lo que ocurrió en las últimas horas en el frío del norte de Italia captó la atención del mundo y merece ser contado. Los Juegos Olímpicos de Invierno de Milán-Cortina 2026 nos regalaron una de esas historias que mezclan tecnología, drama deportivo y un toque de geopolítica.

El protagonista es un joven de 20 años, Tervel Zamfirov, quien acaba de convertirse en héroe nacional en Bulgaria tras conseguir una medalla de bronce en el slalom paralelo de snowboard. Pero no fue una carrera más: fue una definición infartante que requirió la intervención del "VAR" de la nieve.

Una diferencia de 0.0 segundos

La final por el tercer puesto enfrentó a Zamfirov con el esloveno Tim Mastnak. Al cruzar la meta, los relojes marcaron una diferencia de 0.0. El ojo humano no pudo distinguir al ganador. Fue la foto finish la que determinó que, por escasos milímetros, el búlgaro había llegado antes.

"Pensé que había quedado cuarto, lo que hubiera sido mucho más doloroso", confesó Zamfirov, ya con la medalla en el pecho. Con un humor que distendió la tensión del momento, el atleta atribuyó su victoria a una cuestión física particular: "Ganar una medalla cumplió mi mayor sueño. Quizás fue la genética, tengo los brazos largos y eso ayudó en el cierre".

Fin de una "maldición" de dos décadas

Para entender la magnitud del logro, hay que mirar los libros de historia. Bulgaria no conseguía una medalla en Juegos de Invierno desde Turín 2006 (hace exactamente 20 años). Esta es apenas la séptima presea en toda la historia del país en este tipo de citas.

El logro posicionó a Bulgaria en el puesto 18 del medallero, en unos juegos que, al cierre de esta edición, son dominados cómodamente por las potencias de siempre: Noruega (5 oros), seguida por Suiza e Italia.

La foto política: JD Vance y el protocolo olímpico

Como todo evento de esta magnitud, el deporte es solo la punta del iceberg. La delegación búlgara tuvo un respaldo institucional de alto nivel. En la ceremonia inaugural, la presidenta de Bulgaria, Iliana Yotova, compartió palco y fotografías con figuras clave del tablero internacional actual, como el vicepresidente de los Estados Unidos, JD Vance, y la presidenta del Comité Olímpico Internacional, Kirsty Coventry.

El ministro de Juventud y Deportes búlgaro, Ivan Peshev, no tardó en capitalizar el triunfo: "Esto renueva el orgullo nacional y demuestra la unidad del país", declaró al recibir al atleta en el aeropuerto de Sofía, prometiendo mantener el financiamiento estatal para las próximas competiciones.

De la gloria olímpica al examen de microbiología

Lo que hace a estas historias verdaderamente ricas son los contrastes. Zamfirov, ahora medallista olímpico y figura pública, tiene los pies sobre la tierra. Consultada sobre su futuro inmediato, la joven estrella no habló de fiestas ni de grandes lujos: "Ahora toca un breve descanso, tengo que rendir un examen de microbiología y varias pruebas universitarias".

El snowboarder, que planea competir profesionalmente hasta los 40 años, ya piensa en las próximas Copas del Mundo, demostrando que en el deporte de alto rendimiento, la gloria es efímera y el esfuerzo es constante.

Los Juegos de Milán-Cortina continuarán hasta el próximo domingo 22 de febrero, pero difícilmente veamos otra definición tan ajustada como la que devolvió a Bulgaria al mapa del deporte invernal