El mapa de la conectividad terrestre de la provincia de Buenos Aires sufrirá, en las próximas horas, su modificación más significativa de las últimas décadas. Entre este 19 y 20 de febrero se concreta el traspaso operativo que marcará el fin de una era: la histórica TALP (Transporte Automotor La Plata) —conocida popularmente como "La Costera", el "338" o, para los más memoriosos, "El Reconquista"— deja de prestar el servicio que une el noroeste bonaerense con la capital provincial.
Su lugar será ocupado por Plusmar, un gigante del transporte de larga distancia que desembarca con la promesa de modernizar una ruta vital para Junín, pero también para Lincoln, Chacabuco, Chivilcoy, Mercedes y Suipacha.
La decisión de Unión Platense, la empresa controlante de TALP, de retirarse de este corredor tras seis décadas de hegemonía, abre lo que en el sector definen como un "escenario de cambios" abrupto. La transición no es menor: para miles de juninenses, TALP fue durante generaciones el único cordón umbilical con La Plata, la ciudad de las diagonales donde se cocinan la política, la burocracia estatal y la vida universitaria.
El desembarco de Plusmar se hará efectivo este 20 de febrero. Según pudo saber este medio, la estrategia de la nueva operadora se basa en un shock de calidad inicial para diferenciarse de su predecesora:
Modernización de flota: Se incorporarán unidades de última generación.
Confort: Se ofrecerá servicio de cama ejecutivo, una demanda histórica de los usuarios que realizan viajes de más de cuatro horas.
Frecuencias: La empresa anticipó que buscará incrementar la regularidad de los viajes.
Desde la nueva operadora se apresuraron a llevar tranquilidad al bolsillo de los usuarios: los valores de los pasajes se mantendrán, al menos en esta primera etapa, en línea con el cuadro tarifario vigente.
Sin embargo, la expectativa en el interior va más allá del precio. El servicio de TALP venía sufriendo un deterioro notable en los últimos años, con multiplicación de reclamos por deficiencias mecánicas, demoras e irregularidades. La llegada de Plusmar abre interrogantes legítimos sobre si la empresa podrá sostener la regularidad y la calidad que el corredor exige, o si el cambio será solo de color de carrocería.
Este movimiento empresarial debe leerse en clave política y social. El colectivo de larga distancia no es un lujo, sino una necesidad imperiosa en una provincia donde el transporte ferroviario atraviesa dificultades y no ofrece alternativas consolidadas.
Para los vecinos de Junín y la región, esta línea es la vía de acceso a estudios universitarios, atención médica de alta complejidad y trámites administrativos en los ministerios platenses. Cualquier alteración en este servicio impacta directamente en la línea de flotación de la clase media y trabajadora del interior.
Plusmar suma así un activo estratégico a su red nacional, pero también hereda una responsabilidad mayúscula: garantizar que el noroeste bonaerense no quede aislado de la capital política de la provincia.