El paisaje del centro de Junín está cambiando para siempre. Donde durante más de seis décadas confluyeron despedidas, abrazos de reencuentro y el pulso diario de los viajeros, hoy el protagonismo lo tienen los escombros y la maquinaria pesada. El desmantelamiento de la vieja terminal de ómnibus ha entrado en su fase decisiva, cerrando un capítulo neurálgico en la historia local para dar inicio a una transformación urbanística sin precedentes en esa manzana estratégica.
Desde que la nueva terminal "Mario Meoni" absorbió la operatividad el año pasado, el silencio en los viejos andenes anticipaba este final. En las últimas semanas, las tareas de demolición cobraron un ritmo vertiginoso, marcando el punto de no retorno para la estructura que el ex intendente Osvaldo Pagella inauguró el 14 de abril de 1962 como un símbolo de modernidad para la época.

Más allá de la nostalgia, la atención de los vecinos y del arco político está puesta en el futuro inmediato del predio. Según confirmaron fuentes del sector, la empresa adjudicataria —la misma que tiene la concesión de la nueva terminal— ya tiene posesión efectiva del lugar y avanza con un plan maestro que busca revitalizar la economía de la zona.
El proyecto contempla un esquema de usos mixtos que modificará la dinámica del área:
Zócalo Comercial: La planta baja se destinará a locales y servicios, generando un nuevo polo de actividad.
Viviendas en altura: Por encima del área comercial, se levantarán edificios multifamiliares aprovechando los indicadores urbanísticos del centro.
Espacio Público: Quizás el punto más relevante para el vecino de a pie sea la incorporación de espacios verdes y una posible plaza seca, diseñada para conectar el complejo con la Avenida San Martín y las plazas circundantes, oxigenando la trama urbana.
Dada la ubicación sensible del terreno, que funciona como "bisagra" entre el centro consolidado y el casco histórico, el Municipio ha decidido mantener una vigilancia exhaustiva sobre el desarrollo. Desde el Gobierno local subrayaron a este medio que no se permitirá ninguna edificación que no cuente con el consentimiento final de la Secretaría de Planeamiento y Obras.
"No es un desarrollo inmobiliario más; es una intervención que define ciudad", explicaron fuentes cercanas al palacio municipal. Bajo esta premisa, se convocó previamente a los Colegios de Arquitectos e Ingenieros para conformar un consejo consultivo que delineó los aspectos morfológicos, asegurando que la nueva construcción respete la identidad juninense y el Código Urbanístico vigente.
Mientras los martillos neumáticos terminan de derribar las últimas paredes de la vieja estación, Junín se prepara para debatir y observar el nacimiento de su nueva cara céntrica, en una transición que busca equilibrar la memoria emotiva con la necesaria modernización urbana.