El presente futbolístico de Boca Juniors es, cuanto menos, inquietante. Con apenas ocho puntos cosechados sobre 18 posibles en el inicio del Torneo Apertura, el ciclo de Claudio Úbeda empieza a sentir el rigor de la impaciencia xeneize. Las derrotas ante Estudiantes y Vélez, sumadas a la falta de respuestas en los recientes empates en La Bombonera, han puesto al equipo en el ojo de la tormenta justo antes del debut en Copa Argentina frente a Gimnasia de Chivilcoy.
Sin embargo, en medio del temporal de resultados, una bomba informativa proveniente del mercado europeo encendió una luz de esperanza en la Ribera: Paulo Dybala está más cerca que nunca de vestir la azul y oro.
Según informó el periodista italiano Matteo Moretto, especialista en el mercado de pases y voz autorizada en el Viejo Continente, el futuro de "La Joya" parece estar lejos de la capital italiana. "Los contactos entre el entorno de Dybala y Boca Juniors son constantes. Las sensaciones son que el argentino está viviendo sus últimos meses en la Roma", detalló el cronista.
La situación contractual en la "Loba" es el principal motor de esta salida. Las negociaciones para renovar su vínculo se encuentran estancadas debido a una propuesta de la dirigencia romana que incluye una drástica reducción salarial: pasar de cobrar 9 millones de euros netos a solo 3,5 millones. Ante este escenario, la Roma preferiría aceptar una cifra simbólica (entre 2 y 3 millones de dólares) en este mercado para no dejarlo ir libre en junio, lo que le deja el camino servido a Juan Román Riquelme.
Más allá de lo económico, hay factores personales que pesan en la balanza del cordobés. Dybala y su esposa, Oriana Sabatini, serán padres primerizos en los primeros días de marzo. El deseo de criar a su hijo cerca de sus afectos en Argentina es una pieza clave en este rompecabezas.
A esto se suma la influencia de su gran amigo, Leandro Paredes, quien ya se encuentra en el club y actúa como el principal nexo emocional para convencer al delantero. El propio Dybala alimentó los rumores hace pocas semanas al declarar: "No sé cuánto tiempo más me quedaré aquí en Italia, es un lugar especial, pero...". Esa frase, ahora, cobra un sentido de despedida.
Para Boca, la llegada de un campeón del mundo en Qatar 2022 no solo sería un bálsamo para calmar las críticas al juego de Úbeda, sino un salto de calidad jerárquico para afrontar la Copa Libertadores, el gran objetivo de la gestión actual.
Mientras el plantel viaja a Salta para el compromiso de este martes ante el elenco de Chivilcoy, el hincha de Boca —y el de Junín no es la excepción— ya empezó a jugar otro partido: el de imaginar a Dybala tirando paredes en el patio de la casa de Riquelme.