Lo que nació como un idilio romántico en los balcones de la Bombonera se ha transformado, en este inicio de 2026, en un drama de consultorio médico y desencuentro popular. Edinson Cavani ha vuelto a ser noticia, pero no por sus goles, sino por una nueva claudicación física: una lumbalgia recurrente que lo marginó del duelo ante Gimnasia de Mendoza y que pone un signo de interrogación sobre la continuidad de su carrera en el club xeneize.
El uruguayo, que ya acusaba dolores en la zona baja de la espalda desde la temporada pasada, priorizó quedarse en Buenos Aires para realizar un tratamiento intensivo mientras el plantel viajaba a Salta. Sin embargo, los resultados no fueron los esperados. El dolor reapareció en la última práctica, obligando al cuerpo técnico a excluirlo de la nómina y profundizando la incertidumbre.
El dato político-deportivo más insoslayable es el cambio de clima en las tribunas. Tras el último clásico frente a Racing Club, donde Cavani fue reemplazado bajo una estruendosa silbatina, quedó claro que la paciencia del hincha ha llegado a su límite. En lo que va del año, el delantero solo pudo sumar minutos ante Platense y la mencionada titularidad contra la "Academia", con un aporte en la red casi nulo y una fragilidad física que impide la regularidad.
Ante este panorama, y según trascendió en las últimas horas, el futbolista buscará la opinión de un especialista externo para encontrar una solución definitiva a su problema lumbar. No es solo una cuestión de salud: es una necesidad de supervivencia profesional en un club que no espera a nadie.
Mientras Cavani se recluye en estudios médicos, Claudio Úbeda —actual conductor táctico de Boca— debe gestionar el día a día. La ausencia del uruguayo le allana el camino a Adam Bareiro, el reciente refuerzo que ya pagó con goles en la Copa Argentina y que asoma como la nueva esperanza ofensiva.
La baja del "Matador" también le devuelve la centralidad a Miguel Merentiel, quien recuperaría su lugar en la delantera titular para el próximo sábado, posiblemente acompañado por Lucas Janson. Para el cuerpo técnico, la prioridad hoy es la disponibilidad; y en esa carrera, los compatriotas de Cavani hoy le sacan ventaja.
En sus redes sociales, Cavani publicó la palabra "Seguir" como un mantra tras los reproches de la hinchada. Sin embargo, en los pasillos del club se sabe que el diagnóstico que reciba en los próximos días será determinante. Con 39 años y un calendario asfixiante por delante, la pregunta en el mundo Boca ya no es cuándo vuelve Cavani, sino si podrá volver a ser el jugador que justifique su lugar en el once inicial.
Por ahora, el delantero es una sombra de aquel que llegó con aires de prócer. El desenlace de esta historia parece depender más de lo que diga un espinógrafo que de lo que dicte el corazón de un goleador herido.