Tras varias semanas de un gran despliegue militar en torno a Irán y varias rondas de negociaciones fallidas entre Estados Unidos e Irán, este sábado 28 de febrero, Israel y Estados Unidos han lanzado un ataque militar coordinado contra Irán, bajo el nombre de "Operación Furia Épica", según Washington, y "Rugido del León", como la ha denominado el gobierno de Benjamin Netanyahu. Su objetivo, declarado por Donald Trump: "aniquilar" el régimen de los ayatolás.
Los ataques conjuntos de Israel y Estados Unidos se sucedieron desde las 7:00 horas, hora peninsular española, 8:00 hora local iraní. Entre los objetivos, infraestructura militar, fuerzas terrestres, centros de mando y control, y también el ayatolá y líder supremo del país, Ali Jamenei, y el presidente de Irán, Masoud Pezeshkian, de los que se desconoce su paradero.
Según el Ejército israelí, unos 200 aviones de combate completaron la mayor ofensiva en la historia de la Fuerza Aérea Israelí contra unos 500 objetivos de los sistemas de defensa de Irán en el oeste y centro del país.
La operación militar habría alcanzado la residencia del líder supremo Jamenei, según las autoridades norteamericanas y el testimonio de una imagen satelital tomada por Airbus. Por la tarde, su incomparecencia agitó todo tipo de especulaciones: mientras altos cargos de Teherán sostenían que seguía vivo y al frente de la crisis, el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, esgrime supuestos"indicios" que darían a Jamenei por muerto.
Respondiendo a los rumores sobre supuestas muertes de dirigentes iraníes en los ataques, medios locales informaron del buen estado de salud de varios funcionarios del Gobierno y de las Fuerzas Armadas. Yousef Pezeshkian, hijo del presidente Masud Pezeshkian, afirmó que los intentos de asesinato de su padre no han tenido éxito y se encuentra bien.
Sin embargo, al final de la jornada, Israel aseguró haber eliminado a siete altos cargos iraníes, entre ellosel ministro de Defensa, Aziz Nasirzadeh; el comandante de la Guardia Revolucionaria, Mohamed Pakpour, y dos figuras cercanas al líder supremo iraní: el nuevo secretario del Consejo de Defensa Nacional, Ali Shamjani, y el jefe de su Oficina, Mohamed Shirazi.
Aunque se han visto imágenes de los impactos de las bombas en el centro de Teherán y en bases militares estadounidenses, no se han facilitado cifras oficiales de víctimas. La Media Luna Roja confirmó 201 muertos en Irán y unos 750 heridos, y las autoridades iraníes han confirmado al menos 85 víctimas en una escuela primaria femenina en la ciudad de Minab, en el sur de Irán, según informaron las agencias iraníes Mehr e Irna.
El ataque ha provocado el cierre del espacio aéreo en ocho países. A lo largo de la mañana del sábado, los cielos se despejaron en Irán, como se aprecia en el siguiente vídeo de Flightradar 24, una web y app que muestra información en tiempo real sobre el tráfico aéreo alrededor del mundo.
"El objetivo fundamental en esta operación ya no es limitar el programa nuclear iraní, ya no es evitar que sus misiles balísticos puedan tener más alcance... es directamente cumplir con un objetivo que llevan persiguiendo desde hace mucho tiempo: el derribo del régimen", explica Jesús Núñez Villaverde, codirector del Instituto de Estudios Sobre Conflictos y Acción Humanitaria (IECAH), en declaraciones a TVE.
Este ataque conjunto, cuyo alcance es aún difícil de determinar, ha desencadenado la respuesta inmediata de Irán contra Israel y los países de Oriente Medio aliados de Estados Unidos y que albergan bases militares de este país, con la amenaza de una guerra abierta en la región de inciertas consecuencias. Los misiles iraníes han alcanzado, por el momento, Emiratos Árabes Unidos, Arabia Saudí, Kuwait, Catar y Baréin.