Desde este jueves, el silencio se apoderó de las canchas argentinas. No habrá gritos de gol, ni actividad oficial, ni siquiera amistosos. El fútbol argentino entró en un paro total de actividades que afecta directamente el calendario de los clubes y deja a los hinchas —incluyendo a la gran masa de seguidores en Junín— sin acción durante todo el fin de semana.
La medida de fuerza, que fue gestada el pasado 23 de febrero en el Comité Ejecutivo de la Liga Profesional, no responde a un reclamo salarial ni a cuestiones de seguridad, sino a un blindaje político-dirigencial. Los clubes decidieron detener la actividad en apoyo a la Asociación del Fútbol Argentino (AFA), que se encuentra bajo la lupa de la Agencia de Recaudación y Control Aduanero (ARCA) por presunta evasión impositiva.
Para los fanáticos locales que ya consultan el fixture, la actividad oficial recién se retomará el martes 10 de marzo con el inicio de la Fecha 10. Se espera una seguidilla frenética que terminará el viernes 13, para dar paso a la Fecha 11 apenas 24 horas después.
Curiosamente, la Fecha 9 ha quedado en el "limbo": se reprogramó para principios de mayo, lo que obligará a los equipos que clasifiquen a los playoffs a afrontar un cierre de semestre con una carga física extrema.
Mientras los estadios permanecen cerrados, el partido más difícil se juega en los tribunales de Comodoro Py y el fuero Penal Económico. El horizonte judicial para la conducción de la AFA se complicó en las últimas horas:
Pablo Toviggino: El tesorero de la AFA y mano derecha de Tapia recibió un revés judicial. La Cámara en lo Penal Económico rechazó su pedido de declarar por Zoom y ratificó la decisión del juez Diego Amarante. El miércoles 11 de marzo, Toviggino deberá presentarse cara a cara ante el tribunal para su declaración indagatoria.
Claudio "Chiqui" Tapia: El titular de la calle Viamonte también debía declarar, pero logró una breve tregua. Tras un cambio en su defensa técnica, su indagatoria por presuntas irregularidades en aportes previsionales e impuestos fue postergada para el 12 de marzo.
La investigación busca determinar si existió una maniobra sistemática para retener tributos vinculados al fútbol argentino que nunca llegaron a las arcas del Estado.
Para una ciudad que respira fútbol, el parate no solo afecta el entretenimiento. La suspensión impacta en la economía local vinculada a los días de partido y tensa la relación entre los socios y las dirigencias que, alineadas con el esquema de la AFA, decidieron "apagar las luces" en defensa de una gestión hoy cuestionada por la Justicia nacional.
¿Será esta la última medida de fuerza o el inicio de un conflicto más profundo entre el fútbol y el Gobierno Nacional? El próximo martes, cuando vuelva a rodar la pelota, las respuestas seguirán estando en los tribunales.