La decisión política en las oficinas de Brandsen 805 ya es un hecho: Juan Román Riquelme se prepara para anunciar el proyecto de remodelación más importante en la historia de la Bombonera. Con el objetivo de saldar una deuda histórica con los socios y responder a la demanda de un aforo que hoy resulta insuficiente, el club presentó un Master Plan que llevará la capacidad de los actuales 57.000 a 80.000 espectadores.
El plan, al que se tuvo acceso de manera exclusiva, se ejecutará en dos etapas clave, combinando ingeniería moderna con una reingeniería del espacio existente para evitar el histórico conflicto con los vecinos de la calle Del Valle Iberlucea.
La primera fase comenzará este mismo 2026. Consiste en la construcción de cuatro columnas maestras que permitirán el montaje de una cuarta bandeja, elevando la altura total del estadio a 40 metros (una cifra aún menor a los 60 metros del Santiago Bernabéu).
Sin embargo, el inicio de los trabajos depende de un aval estatal crítico: la aprobación de la CNRT (Comisión Nacional de Regulación del Transporte), dado que la estructura lindera involucra terrenos ferroviarios gestionados por la empresa Ferrosur Roca SA. En paralelo, al finalizar el actual Torneo Apertura, se removerán las últimas butacas del Sector K para que la tribuna norte alta vuelva a ser 100% popular, sumando 1.500 lugares de inmediato.
Uno de los puntos más audaces del plan de Riquelme es la reconversión de sectores. Boca especula con que la normativa porteña que exige un 75% de espectadores sentados quede obsoleta, ya que ningún club de la Ciudad la cumple.
Bajo esta premisa, en 2027 se retirarían todas las butacas de la Platea Alta para transformarla en popular, duplicando su capacidad de 6.000 a 12.000 hinchas. Sumado a una modificación en las pendientes de las populares bajas para ganar 3.000 lugares extra, el estadio alcanzará los 71.000 espectadores antes de tocar el sector de palcos.
La segunda etapa, y quizás la más compleja desde lo simbólico y estructural, comenzará en 2027 con la demolición total de los actuales palcos. En su lugar, se construirán nuevas plateas preferenciales y 216 palcos de última generación que llegarán hasta la altura del nuevo techo.
Esta reestructuración permitirá pasar de los 2.000 lugares actuales en esa zona a unos 6.500, completando así el número final de 80.000. Como dato técnico, el campo de juego se desplazará cuatro metros hacia las vías del tren para cumplir con normativas FIFA y unificar el túnel de ingreso de los equipos.
| Sector | Modificación | Capacidad ganada |
| Sector K | Quita de butacas (Vuelve a ser popular) | + 1.500 |
| Cuarta Bandeja | Construcción de nueva estructura | + 6.500 |
| Platea Alta | Conversión total a Popular | + 6.000 |
| Populares Bajas | Modificación de pendientes | + 3.000 |
| Palcos y Preferenciales | Demolición y nueva construcción | + 6.500 |
| Platea L | Ampliación de túnel FIFA | - 500 |
| TOTAL FINAL | 80.000 |
Con este movimiento, Riquelme no solo busca una victoria en el plano de la infraestructura, sino también un golpe de efecto político que consolide su gestión, transformando el templo xeneize en uno de los estadios más modernos y masivos de Sudamérica sin moverse de su ubicación original.
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