El diputado del PRO Javier Sánchez Wrba quedó en el centro de una situación tan insólita como preocupante: compró un rifle de aire comprimido a través de una aplicación y, por razones que aún intenta explicar, el paquete terminó nada menos que en el Congreso de la Nación.
El episodio activó un operativo de seguridad dentro del edificio legislativo y no era para menos: un envío con apariencia de arma en uno de los espacios más sensibles del país difícilmente pase desapercibido.
La escena, que incluyó protocolos y controles, contrastó luego con la explicación del protagonista.
Según relató el propio Sánchez Wrba, oriundo de Trenque Lauquen, el rifle estaba destinado a actividades rurales —“para el campo”, aclaró— y todo se trató de una confusión en la dirección de entrega. Un detalle menor, si no fuera porque el destino equivocado era, justamente, el Congreso.