La tercera fecha del TC Pista Pick Up en el autódromo Roberto Mouras de La Plata dejó un saldo de pura resistencia para el automovilismo de Junín. En una disciplina donde la estrategia, la pericia y los fierros no siempre logran evadir los imponderables, el piloto local Álvaro Oroza logró cruzar la bandera a cuadros en la 15° posición, coronando un fin de semana donde la irregularidad y los obstáculos estuvieron a la orden del día.
El recorrido de Oroza en suelo platense estuvo signado por la adversidad desde las primeras horas cronometradas. El sábado, cuando buscaba asentar su posición en la clasificación, una inoportuna pinchadura abortó sus chances de avanzar a la instancia definitiva de la qualy, relegándolo al 14° lugar en la general.
El domingo parecía ofrecer una ventana de oportunidad. Durante su serie, el juninense exhibió su capacidad de maniobra trepando hasta la quinta colocación, girando a escasos dos segundos del líder. Sin embargo, el rigor del reglamento se interpuso: una penalización desarticuló su avance y lo obligó a replantear el escenario de cara a la definición.
Largando desde el siempre complejo puesto 17°, la carrera final se transformó en un verdadero test de supervivencia. Oroza debió apelar a sus reflejos para esquivar un accidente en los primeros tramos y, a base de ritmo, logró encadenar varios sobrepasos que prometían una remontada de peso. La neutralización de la prueba y el ingreso del Pace Car barajaron las cartas nuevamente, pero un golpe posterior lo forzó a ceder el terreno que tanto le había costado recuperar. Finalmente, vio la bandera a cuadros en el 15° lugar, un resultado que, si bien no refleja el potencial de la máquina, premia el temple para llegar al final en un contexto francamente hostil.
En la otra punta del pelotón, la jornada consagró a Faustino Cifre. El piloto oriundo de Rufino dominó la tercera final del calendario a bordo de la Ford Ranger alistada por el equipo Giavedoni Sport, en una clínica de manejo defensivo y administración de presiones.
Cifre fue sometido a un asedio constante de principio a fin. Santiago Biagi, al mando de la Toyota del RUS MED Team, ensayó maniobras de superación vuelta tras vuelta. Ni siquiera el relanzamiento provocado por el auto de seguridad logró quebrar la defensa del santafesino, quien se las ingenió para cerrar los espacios y sostener la vanguardia estoicamente.
El triunfo conlleva un fuerte componente anímico para Cifre. Significa dar vuelta la página de manera inmejorable tras la frustrante experiencia vivida el domingo previo en el TC Pista, cuando su vehículo sufrió un principio de incendio en los pontones que requirió intervención del servicio médico. Esta vez, las chispas quedaron solo en la pista y el piloto de Rufino se quedó con toda la gloria.