En la política, cuando un evento crítico se repite once veces en menos de un lustro bajo una misma gestión, se deja de hablar de simple fatalidad para empezar a indagar en las fallas estructurales. En el deporte de alta competencia, el análisis no debería ser muy distinto. Sarmiento de Junín se enfrenta hoy a una estadística que excede la mera mala fortuna: una verdadera epidemia de roturas de ligamentos en las rodillas que viene diezmando sistemáticamente a su plantel.
El último capítulo de esta preocupante saga se escribió el pasado domingo. Transcurrían apenas 36 minutos del primer tiempo en el duelo de la Liga Profesional entre Belgrano y Sarmiento cuando el defensor Agustín Seyral debió abandonar el campo de juego con evidentes signos de dolor. Las peores sospechas se confirmaron horas más tarde, cuando la entidad juninense emitió el parte médico oficial: rotura de ligamento de la rodilla.
Seyral, un zaguero de tan solo 21 años, nacido en Rosario pero criado en Pergamino y forjado en las divisiones formativas del "Verde", deberá someterse a una intervención quirúrgica en los próximos días. Esto lo marginará de las canchas y lo obligará a afrontar varios meses de dura rehabilitación.
"Muchas fuerzas Agus, todo el club está con vos", fue el mensaje institucional emitido por la dirigencia para arropar al juvenil en el inicio de esta difícil etapa.
Sin embargo, el infortunio individual de Seyral destapa un problema colectivo. El defensor se acaba de convertir en el undécimo futbolista de Sarmiento en padecer esta gravísima lesión en los últimos cuatro años y medio.
El antecedente inmediato es alarmantemente cercano. Hace escasos días, el 13 de abril, el mediocampista chaqueño Carlos Villalba sufrió el mismo trauma. Villalba ya pasó por el quirófano y ha comenzado su largo proceso de recuperación, dejando otra vacante en el esquema del equipo.
La seguidilla de lesiones ligamentarias en el club juninense configura un escenario crítico que, inevitablemente, genera interrogantes sobre los esquemas de entrenamiento, la carga física y la prevención de lesiones en el fútbol profesional actual.
La nómina de jugadores de Sarmiento afectados por esta patología desde el año 2021 conforma una extensa lista que preocupa a todo el arco deportivo de la ciudad:
Joaquín Gho
Lucas Acosta
Federico Paradela (quien padeció la crueldad de volver a romperse los ligamentos apenas se recuperó de la primera lesión).
José Mauri
Yair Arismendi
Agustín Molina (también víctima de esta lesión en dos oportunidades).
Pablo Magnin
Gastón González
Joel Godoy
Carlos Villalba
Agustín Seyral
Lo que a simple vista podría catalogarse como una racha trágica, analizado con perspectiva, es un síntoma que demanda máxima atención. Para Sarmiento, el desafío a corto plazo ya no pasa únicamente por los resultados del fin de semana, sino por frenar una sangría física que sigue castigando sin piedad a sus jugadores