En la política como en el fútbol, el poder no solo se ejerce, sino que se demuestra en los escenarios de mayor tensión. Este domingo, el FC Barcelona montó un verdadero plebiscito futbolístico en su propio feudo y el veredicto fue inapelable: victoria 2-0 frente al Real Madrid por la 35° fecha, conquista matemática del campeonato y el sabor inigualable de un bicampeonato festejado ante las propias narices de la histórica "oposición" blanca.
El equipo dirigido por el estratega alemán Hansi Flick no dejó margen para especulaciones ni balotajes de última hora. Alcanzó la imponente cifra de 91 puntos, blindando el primer puesto de la tabla de posiciones y volviéndose inalcanzable para el resto del arco competitivo de LaLiga de España. Con tres jornadas por disputarse, el "blaugrana" todavía tiene en el horizonte un último objetivo de gestión: alcanzar la mítica barrera de los 100 puntos.
El Barcelona resolvió el clásico con una política de shock durante los primeros 45 minutos. La apertura del marcador llegó de manera temprana, a los ocho minutos, desarticulando cualquier plan de contención de la visita. El delantero inglés Marcus Rashford ejecutó un tiro libre desde el borde derecho del área grande y, con una precisión quirúrgica, sorprendió apuntando al segundo palo para clavar el balón en el ángulo derecho del arquero Thibaut Courtois.
Lejos de adoptar una postura conservadora, el local aceleró a fondo. A los 17 minutos, una elaborada jugada colectiva sentenció el trámite: un centro al primer palo encontró el talento del mediocampista Dani Olmo, quien bajó el balón con un exquisito pase de taco. Esa asistencia dejó el camino libre para la irrupción del español Ferran Torres, que ingresó al área sin marca y definió con un disparo potente desde el punto penal para estampar el 2-0 definitivo.
El Real Madrid, visiblemente golpeado por la contundencia catalana, intentó esbozar una reacción. A los 21 minutos, un profundo pase largo desde la derecha dejó al delantero Gonzalo García en un inmejorable mano a mano con el arquero local. Sin embargo, su intento de definir por el primer palo careció de la precisión necesaria para alterar el marcador.
El resto del encuentro fue un ejercicio de control territorial por parte del Barcelona, que incluso coqueteó con la goleada. A los 37 minutos de la primera etapa, Rashford penetró la defensa tras un pase filtrado por la derecha, pero su remate bajo y cruzado salió apenas ancho. Ya en el complemento, sobre los 10 minutos, Ferran Torres volvió a quedar de frente al arco por la franja izquierda, pero su disparo rasante fue desactivado por la pierna izquierda de Courtois, quien evitó una catástrofe mayor para la Casa Blanca.
Mientras Cataluña celebraba su supremacía, el resto de los equipos españoles continuaba su disputa por los escaños continentales:
Villarreal igualó 1-1 en su compromiso frente al Mallorca, un resultado anecdótico para el "Submarino Amarillo", que ya tenía garantizada su banca en la próxima edición de la UEFA Champions League.
Valencia sumó un capital político clave al vencer por 1-0 al duro Athletic Club de Bilbao, manteniendo intactas sus aspiraciones de ingresar en los últimos puestos que otorgan boletos a las copas europeas.
Getafe, por su parte, no pasó del cero frente al Real Oviedo en un duelo táctico cerrado, pero el empate le resulta suficiente por ahora para sostenerse en la codiciada zona de acceso a la Conference League.
Con el pitazo final en el clásico, la imagen del festejo catalán recorrerá el mundo y llegará a las pantallas de todos los juninenses que siguen de cerca el fútbol grande de Europa. El Barcelona, amo y señor de LaLiga, revalidó su mandato y demostró que en España, por ahora, gobierna un solo equipo