La Armada Argentina y Estados Unidos firmaron una Carta de Intención para avanzar en un programa de cooperación militar destinado a fortalecer las capacidades de vigilancia y control de los espacios marítimos argentinos.
El acuerdo fue suscripto en la Base Aeronaval Comandante Espora y forma parte de una iniciativa de asistencia del Departamento de Defensa de Estados Unidos, con una duración prevista de cinco años.
El convenio incluye transferencia de tecnología, entrenamiento especializado, sistemas de vigilancia y nuevas plataformas aéreas para el patrullaje marítimo del Atlántico Sur.
Uno de los puntos centrales del programa será la provisión de dos aeronaves Textron B-360ER MPA, configuradas específicamente para tareas de vigilancia marítima, control oceánico y reconocimiento aeronaval. La primera unidad llegaría en diciembre de este año y la segunda a mediados de 2027.
Las aeronaves estarán equipadas con sensores infrarrojos, radar de búsqueda de superficie, sistemas AIS para identificación automática de buques, comunicaciones satelitales, enlaces de datos y sistemas integrados de comando y control.
El objetivo principal del acuerdo es ampliar las capacidades de control sobre el Mar Argentino y reforzar la vigilancia de la Zona Económica Exclusiva, en un contexto marcado por la preocupación por la pesca ilegal y la presencia de flotas extranjeras cerca del límite de la milla 200.
La cooperación también contempla la modernización de un avión Beechcraft B-200M Cormorán de la Armada Argentina, que incorporó una cámara multiespectral, nuevos sistemas de comunicaciones, enlaces de datos y equipamiento de comando y control.
Además, el acuerdo prevé el uso de drones capaces de despegar y aterrizar verticalmente desde patrulleros oceánicos de la Armada, lo que permitiría ampliar la vigilancia embarcada sobre el Atlántico Sur. También se incluye un simulador para las aeronaves P-3C Orión recientemente incorporadas por la Argentina.
Desde la Embajada de Estados Unidos en la Argentina señalaron que ambos países lanzan el Protecting Global Commons Program para fortalecer la seguridad marítima en el Atlántico Sur. La representación diplomática definió la iniciativa como una “alianza estratégica de cinco años”.
Según fuentes oficiales, las capacidades de monitoreo incluidas en el programa estarán destinadas exclusivamente a aguas bajo control argentino y no contemplan el área en disputa con el Reino Unido alrededor de las Islas Malvinas.
La firma se da en un contexto de mayor cooperación entre Buenos Aires y Washington en materia de defensa, seguridad, transferencia tecnológica y entrenamiento milita