En una extensa declaración, relató una convivencia marcada por la violencia física, negó haber delatado al remisero por "despecho" y describió los portafolios y valijas con dinero en efectivo que ingresaban a su hogar.
El juicio oral por la causa "Cuadernos" sumó un testimonio de alto impacto que reactivó las acusaciones principales del expediente. Hilda Horovitz, expareja del chofer Oscar Centeno, declaró este martes ante el Tribunal Oral Federal 7 y ratificó aspectos centrales de la investigación. Durante una extensa exposición, la mujer se definió formalmente como “testaferro” del remisero mientras este trabajaba para el exfuncionario Roberto Baratta, y confirmó la existencia de los manuscritos: aseguró que vio los cuadernos en la vivienda que compartían, aunque aclaró que nunca llegó a leerlos.
Horovitz enmarcó su decisión de delatar a Centeno dentro de una conflictiva convivencia marcada por golpes, infidelidades y episodios de extrema tensión. Entre ellos, relató una situación en la que Baratta habría hecho “desaparecer” documentos que ella misma le había entregado previamente a Miriam Quiroga, exsecretaria presidencial. A pesar del complejo trasfondo personal, la testigo negó de forma tajante ante los magistrados haber actuado por “despecho”, argumentando en cambio que el chofer la utilizó como una "pantalla" para ocultar sus bienes. Para ejemplificar esa dinámica, recordó: “Me llevaba a firmar el 08, a comprar un Toyota, íbamos juntos, yo firmaba”.
Valijas, portafolios y las instrucciones para acomodar billetes
El tramo más punzante de la declaración llegó al responder las preguntas de la fiscal Fabiana León. Fue en esa instancia donde Horovitz detalló el presunto circuito de recaudación y la fisonomía de los bultos que Centeno trasladaba. Según su testimonio, el remisero regresaba a la casa con “valijas, portafolios y todo tipo de bolsitos”, asegurando explícitamente que los mismos “eran de Baratta”.
La testigo conmovió a la sala al describir cómo su expareja le explicaba de manera minuciosa la logística para maximizar el espacio de almacenamiento del dinero en efectivo. “Me decía: ‘Ponés así y entran tantos billetes; ponés así y entran tantos’”, rememoró. Al ser consultada por la fiscalía sobre cómo hacía Centeno para conocer con tanta precisión la cantidad de dinero que cabía en cada compartimento, Horovitz fue directa: “Lo habrá visto, qué sé yo. Yo escuchaba, no le preguntaba”, concluyó, cerrando una jornada clave para el avance del debate oral.