El fútbol, como la política, suele moverse bajo una lógica de favores postergados, deudas de lealtad y giros del destino que parecen escritos por un guionista abonado al melodrama. Este sábado, cuando el reloj marque las 23:00 en la Argentina y la Albiceleste salte al campo de juego en Dallas para cerrar su participación en el Grupo J frente a Jordania, todas las miradas con lupa analítica se posarán sobre un hombre: Giovani Lo Celso.
Con la clasificación a la siguiente ronda ya asegurada en el bolsillo tras dos triunfos al hilo, Lionel Scaloni moverá las piezas. En ese tablero de rotaciones obligadas por el calendario, el volante surgido de Rosario Central se encuentra ante las puertas de una jornada que promete ser bisagra en su carrera: su debut absoluto en cancha en una Copa del Mundo.
El dato estadístico, frío pero contundente, expone una paradoja pocas veces vista en la historia de nuestro seleccionado. Lo Celso, a sus 30 años, forma parte de un selecto grupo de futbolistas que ostentan el privilegio de haber integrado las listas oficiales de más de un Mundial, pero que —hasta el día de hoy— jamás disputaron un solo minuto de juego de manera oficial en dicho torneo. Comparte ese curioso karma estadístico únicamente con el arquero Gerónimo Rulli.
Sin embargo, el recorrido de ambos tiene matices muy distintos. Mientras que para un guardameta alternativo el banco de suplentes suele ser un destino previsible detrás de figuras colosales como el "Dibu" Martínez, lo de Lo Celso califica como una de las facturas más injustas que el fútbol de élite le ha cobrado a un generador de juego.
Para dimensionar la trascendencia de este sábado, es imperioso revisar el archivo y mirar hacia atrás:
Rusia 2018: Con apenas 22 años, un Lo Celso en plenitud física y futbolística fue convocado por Jorge Sampaoli. Había sido una de las figuras de la preparación previa, pero en medio del caos táctico y el naufragio de conducción que caracterizó a aquella excursión en territorio ruso, el nacido en Casilda jamás lo consideró una opción viable de recambio. Vio la eliminación argentina desde el banco, sin ingresar un segundo.
Qatar 2022: Cuatro años más tarde, consolidado como el socio ideal de Lionel Messi y pieza inamovible de la "Scaloneta" que conquistó la Copa América en el Maracaná, el destino le asestó el golpe más duro de su vida profesional. Un desprendimiento del bíceps femoral de su pierna derecha, jugando para el Villarreal, lo marginó de la lista definitiva a escasos días del debut. El grupo levantó la Copa en Lusail; él debió festejarlo desde el dolor de la recuperación médica.
La antesala del tercer partido del grupo ubica a Lo Celso con muy buenas sensaciones tras acumular minutos de calidad en los amistosos previos en territorio norteamericano. El cuerpo técnico evalúa su inclusión en el once inicial, aunque mantiene la duda de pizarra: si no arranca desde el minuto cero para regular cargas, su lugar será ocupado por la juventud de Valentín Barco.
Para la Selección, el choque ante el conjunto asiático es un trámite formal para ratificar el liderato de la zona con puntaje ideal. Para Giovani Lo Celso, en cambio, representa la demorada caída de un pagaré histórico. Una oportunidad dorada para demostrar que los laberintos del fútbol, tarde o temprano, siempre terminan devolviendo la pelota a los que saben tratarla bien.