La Selección Argentina de Básquetbol dio un paso fundamental en su camino hacia la cita mundialista. En un Antel Arena colmado y con el clima clásico de un clásico rioplatense, el conjunto dirigido por Pablo Prigioni se llevó una sólida victoria por 91 a 76 ante Uruguay, en el marco de la quinta fecha del Grupo D de las Eliminatorias FIBA rumbo al Mundial de 2027. El triunfo no solo ratifica el liderazgo mental del equipo, sino que además maquilla en el resultado final una batalla que, por momentos, fue sumamente espinosa.
Prigioni mandó a la cancha toda su jerarquía desde el inicio con Facundo Campazzo, Leandro Bolmaro, Nicolás Brussino, Gabriel Deck y Francisco Cáffaro. Por su parte, el combinado uruguayo, comandado por Gerardo Jauri, apostó inicialmente por Santiago Véscovi, Joaquín Taboada, Joaquín Rodríguez, Emiliano Serres y Pablo Gómez.
El arranque del encuentro mostró la mejor versión de la Albiceleste. Con una notable efectividad desde la línea de tres puntos —un aspecto donde los locales se mostraron erráticos—, Argentina dominó el trámite y el marcador desde el salto inicial, cerrando el primer cuarto 25-20 arriba.
Sin embargo, el básquetbol es un deporte de rachas y el segundo período fue de pura zozobra para la visita. Uruguay ajustó las marcas y, de la mano de un encendido Joaquín Rodríguez, clavó un parcial que le permitió pasar al frente por primera vez (31-30). Argentina entró en un bache de imprecisiones y pérdidas que los uruguayos capitalizaron al máximo para distanciarse por ocho unidades. Sobre el cierre de la primera mitad, el orgullo y la jerarquía individual acortaron la brecha: al descanso largo, el tablero marcaba 44-41 a favor de la Celeste.
La charla en los vestuarios surtió efecto inmediato. El tercer cuarto fue el punto de inflexión del partido. Argentina salió a comerse la cancha a puro ritmo defensivo y con una puntería descomunal de sus aleros: Gabriel Deck (13 puntos en el parcial) y Leandro Bolmaro (9 puntos) se cargaron la ofensiva al hombro. Con ese tándem letal, la Selección revirtió la historia y sacó una luz de ventaja de cara al último chico, cerrando 69-60.
El inicio del último cuarto reavivó los fantasmas. Uruguay reaccionó con un parcial rápido de 7-0 que encendió las alarmas y achicó la distancia a apenas dos puntos. Pero allí apareció el aplomo de este plantel. Un par de bombas letales de tres puntos por parte de Gonzalo Corbalán y Facundo Campazzo, sumado a la vigencia de Deck en la pintura, destruyeron la resistencia charrúa.
Argentina pisó el acelerador en el momento justo, recuperó la diferencia de doble dígito y terminó decorando un 91-76 definitivo. Una distancia de 15 puntos que terminó siendo más abultada de lo que el trámite real del juego ofreció, pero que premia la contundencia ofensiva nacional en los momentos calientes.
Sin tiempo para festejos prolongados, la delegación argentina armará las valijas para sellar esta ventana internacional. Argentina cerrará la primera fase jugando este domingo 5 a las 21:10 (hora argentina) ante Panamá, en condición de visitante. En tanto, Uruguay buscará recuperarse ante su gente el mismo día a las 18:40 recibiendo a Cuba en Montevideo. El pasaporte al Mundial empieza a tomar forma y la Selección demuestra que, cuando acelera, sigue siendo el rival a vencer en la región.