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Lunes, 6 Julio 2026
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Inglaterra sacó chapa de lord, se metió en el "Top 8" y ya palpita un choque electrizante contra Noruega
En el partido de la "encrucijada argentina" por la pantalla de TV, el seleccionado de Tuchel superó a un atrevido México en una noche de furia, diluvio y suspenso. De la comodidad de la Premier a ponerse el overol con diez hombres, los británicos demostraron por qué la élite define los Mundiales.
Lunes, 06 de Julio del 2026 - 00:02 hs.
Inglaterra sacó chapa de lord, se metió en el "Top 8" y ya palpita un choque electrizante contra Noruega

Para el futbolero argentino promedio, el menú del domingo a la noche presentaba una encrucijada casi geopolítica y cultural. ¿Por quién hinchar? ¿El viejo encono histórico con los británicos o las recurrentes batallas dialécticas y los cruces virales en las redes sociales con los mexicanos? Al final, la respuesta no la dio el corazón, sino el juego: terminó siendo uno de los partidos más emocionantes y electrizantes de lo que va del Mundial.

La jornada ya arrancó con tintes dramáticos. Una fuerte tormenta eléctrica demoró el inicio del encuentro por una hora, pero tras los rayos llegó un verdadero diluvio de goles, pinceladas de altísima calidad, errores groseros y penales agónicos. Probablemente, la mejor manera de cerrar el fin de semana en el sillón y arrancar con todo el lunes laboral. Inglaterra sobrevivió a una noche de esas que construyen la mística en el mítico Estadio Azteca, y el sueño de pelear la copa con un plantel repleto de estrellas de la Premier League sigue más vivo que nunca.

Jerarquía mata juego (y maquilla falencias)

El desarrollo del partido dejó una máxima flotando en el aire de México: la jerarquía individual cotiza más alto que el funcionamiento colectivo. Esa jerarquía fue la que maquilló falencias estructurales que el entrenador Thomas Tuchel deberá revisar con urgencia. A esta altura del torneo, un rival mejor aceitado en sus piezas como Noruega —el imperdible cruce que se viene en cuartos de final— no perdonará los mismos errores con la banda que integran Martin Ødegaard, Erling Haaland, Alexander Sørloth y Antonio Nusa.

Lo cierto es que Tuchel puede irse a dormir feliz porque su equipo ya está entre los ocho mejores del planeta, pero con la intranquilidad de saber que México lo dominó en muchos pasajes. Al "Tri" le fluyó mejor la pelota, se plantó con un juego atrevido y no le infligió un daño mayor a los europeos por una diferencia sustancial de rodaje: entre sus titulares, México solo contaba con dos futbolistas en ligas top (Johan Vásquez en el Genoa y Raúl Jiménez, recientemente descendido con el Wolverhampton) mientras que seis de ellos militan en la Liga MX.

El traje de Lord y el overol paraguayo

Esa brecha de jerarquía fue la que Inglaterra usó a su favor de manera quirúrgica, golpeando con dos goles en apenas 98 segundos a un seleccionado mexicano que arrastraba una valla invicta envidiable en el torneo. O en la gestación del tercero, que llegó de la nada absoluta.

Incómodo cuando los mexicanos le propusieron duelos mano a mano en toda la cancha y le asfixiaron la salida limpia desde el fondo, el conjunto inglés demostró, bajo la batuta y la templanza de Jude Bellingham, que también sabe sacarse el traje de lord y meter los pies en el barro. Así fue como aguantó el último tramo del partido, con un futbolista menos por expulsión y sufriendo un fino penal en contra sancionado sobre la hora. Por momentos, Inglaterra se disfrazó de la combativa Paraguay de Gustavo Alfaro: resistir, raspar y aguantar con el cuchillo entre los dientes.

Dos realidades en el pitazo final

Las caras del final reflejaron a la perfección el contraste del fútbol. De un lado, la euforia británica por haber sacado adelante un partido bravísimo en el que casi nunca pudo circular con comodidad la pelota, perdiendo el circuito interno que habitualmente generan Declan Rice y Anderson para profundizar por las bandas (donde lo de Anthony Gordon terminaron siendo aventuras individuales).

Del otro lado, la desazón mexicana de chocar otra vez contra la pared de los octavos de final. En su propio Mundial, México demostró que puede plantarle cara a los gigantes del planeta, pero desnudó su gran deuda pendiente: para dar el salto de calidad definitivo, necesitará nutrir a su Selección de muchos más futbolistas insertados en la élite mundial.

Si algún vecino de Junín dudaba anoche de qué lado ponerse frente a la pantalla, el fútbol pagó la entrada con creces brindando un espectáculo emotivo y dramático. La chapa individual y el peso específico quedaron para Inglaterra. Ahora, que Bellingham el que sigue...



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