En la mesa de negociaciones del fútbol argentino, blindar el arco es el equivalente a asegurar la gobernabilidad de un equipo. La dirigencia de Sarmiento movió sus fichas con velocidad y precisión para tapar una vacante crítica: el club acaba de cerrar la incorporación de Iván Mauricio Arboleda, quien tendrá la enorme responsabilidad de suceder a Javier Burrai bajo los tres palos del estadio Eva Perón.
El guardameta, nacido en Tumaco (Colombia) hace 30 años, aterriza en Junín en condición de agente libre tras su reciente paso por Millonarios. Con la firma de un contrato a largo plazo, que lo vincula a la institución hasta diciembre de 2027, el "Verde" adquiere a un jugador con experiencia internacional y roce en ligas competitivas.
Arboleda es una figura conocida en el ecosistema del fútbol nacional. Su historia en Argentina comenzó en 2013 cuando, con apenas 17 años, se incorporó a las divisiones juveniles de Banfield. Tres años más tarde, en marzo de 2016, tuvo su bautismo en Primera División nada menos que ante River Plate. En el "Taladro" logró consolidarse y disputó un total de 82 partidos.
Su rendimiento en el Sur del Gran Buenos Aires le abrió las puertas del Viejo Continente. Emigró a España para defender la camiseta del Rayo Vallecano y luego sumó minutos en el Anorthosis Famagusta de la liga de Chipre. Tras un regreso al país para atajar en Newell’s Old Boys de Rosario, volvió a su tierra natal para jugar en Millonarios.
El nivel mostrado a lo largo de su carrera no pasó inadvertido para las altas esferas del fútbol de su país: durante el ciclo del entrenador portugués Carlos Queiroz, Arboleda fue parte del radar y las convocatorias de la selección mayor de Colombia.
Como suele ocurrir con muchas figuras de la política y el deporte, el lugar que hoy ocupa Arboleda fue producto de una casualidad que torció su destino. Su relación con el fútbol no fue un amor a primera vista, sino una vocación descubierta en medio de una urgencia.
"No me gustaba el fútbol, pero a los 8 años mi abuela me llevó a una escuela de fútbol y a partir de ahí empecé a jugar. Por eso es fundamental mi abuela. Yo era delantero. Un día el arquero fue expulsado y no había suplente. Entonces fui yo porque en las prácticas me habían visto condiciones. Tenía 9 años", confesó el colombiano años atrás, recordando sus primeros pasos.