En el fútbol, al igual que en la política, los errores de cálculo en los momentos definitivos se pagan con un costo altísimo. Sarmiento experimentó esta máxima en carne propia al caer por 3 a 2 frente a Argentinos Juniors, en un encuentro correspondiente a la primera fecha de la Zona B del Torneo Clausura 2026, que dejó un sabor amargo por el desarrollo y, sobre todo, por el desenlace.
El equipo dirigido por Facundo Sava hizo el gasto y tuvo pasajes de buen fútbol, pero la jerarquía del visitante en el complemento terminó inclinando la balanza en un duelo clave para las aspiraciones del conjunto local de mantener la categoría.
Sarmiento entendió desde el minuto cero lo que estaba en juego. Con un planteo ordenado, logró neutralizar a un rival que suele adueñarse de la pelota. La recompensa a ese orden táctico llegó a los 30 minutos de la primera etapa: el experimentado delantero Pablo Magnin bajó la pelota con el pecho de espaldas al arco, giró con oficio y filtró una asistencia perfecta para Junior Marabel. El atacante quedó mano a mano y, abriendo el pie derecho, definió con categoría para establecer el 1-0 parcial.
El resultado al descanso parecía un premio justo para un equipo que administró los tiempos y supo lastimar cuando encontró los espacios.
Sin embargo, el segundo tiempo trajo consigo un cambio de guion drástico. Argentinos Juniors salió al complemento con otra marcha y apenas tardó dos minutos en igualar la contienda a través de una genialidad. Alan Lescano recibió un pase alto e incómodo, pero resolvió con una pirueta espectacular en el aire —similar a una chilena— que dejó sin opciones al arquero Mauricio Arboleda para decretar el 1 a 1.
El golpe desestabilizó al local. Diez minutos más tarde, a los 12 del complemento, el propio Lescano sacó un remate en la puerta del área. Arboleda, que se encontraba adelantado, logró manotear el balón con su mano derecha, pero el rebote quedó corto y fue capitalizado por el defensor Sebastián Prieto, quien definió de primera para revertir el marcador.
Lejos de rendirse, el conjunto juninense sacó a relucir su orgullo. A los 23 minutos, el volante Cristian Zabala ejecutó un centro medido al segundo palo que encontró la cabeza del central Renzo Orihuela. Con un frentazo que le cambió el palo a la pelota, Sarmiento estampaba un 2-2 que, por el trámite del partido, parecía el resultado definitivo.
Cuando el reloj marcaba los 45 minutos y el empate parecía sellado, la última línea de Sarmiento cedió. Un ataque profundo por la banda izquierda dejó mano a mano al delantero Diego Porcel, quien definió con frialdad por debajo del achique del arquero para clavar el 3-2 final. En medio de la euforia, Porcel se quitó la camiseta para festejar, olvidando que ya estaba amonestado, lo que le valió la tarjeta roja inmediata y dejó a los de Nicolás Diez con un hombre menos para los instantes finales, aunque ya no habría tiempo para más.
El contexto que preocupa: La derrota no es un simple tropiezo para Sarmiento; es un llamado de atención urgente. Los dirigidos por Facundo Sava continúan en una encrucijada matemática:
Se mantienen a 14 puntos de la zona roja en la clasificación anual.
Con un promedio de 0.989, son actualmente el peor equipo de los que dividen por tres campañas, ubicándose en una zona de riesgo extremo por la permanencia.
Por su parte, la victoria en Junín le permite al "Bicho" de La Paternal escalar temporalmente a la segunda posición de la tabla anual, consolidando su modelo de juego. Para Sarmiento, la tarea es clara: deberá transformar la resiliencia mostrada hoy en solidez defensiva si pretende asegurar su futuro en la máxima categoría del fútbol argentino.