El pánico se apoderó de los pasillos universitarios en La Plata y encendió alarmas que trascienden las fronteras bonaerenses.
En los últimos días, una nueva ola de mensajes intimidatorios dirigidos a distintas unidades académicas de la Universidad Nacional de La Plata (UNLP) (como Humanidades, Trabajo Social, Ciencias Económicas, Arquitectura y el Rectorado) obligó a las autoridades a activar de urgencia los protocolos de seguridad junto a divisiones policiales especializadas en ciberdelitos.
La sombra de una organización digital extremista, autodenominada “984 MENTALYL” y estrechamente vinculada a la red internacional “764”, genera preocupación por la vulnerabilidad de las comunidades educativas frente al fanatismo online.
Las autoridades de la UNLP detectaron correos electrónicos anónimos que advertían sobre un inminente ataque armado dentro de las dependencias de la casa de altos estudios.
La misiva digital estaba acompañada por una fotografía que mostraba varias armas largas dispuestas sobre una cama. En el texto, el remitente aseguraba estar listo para cometer una “masacre” y luego quitarse la vida, una calcada retórica del extremismo violento que busca emular los tiroteos escolares de los Estados Unidos.
Este episodio se suma a una cadena de amenazas que comenzó a manifestarse con fuerza a finales del año pasado. El 28 de noviembre de 2025, la Facultad de Artes de la UNLP tuvo que suspender por completo sus actividades y evacuar de urgencia sus sedes tras recibir un correo de la casilla belcebu764@atomicmail.io.
Bajo el asunto “Voy a fusilarlos a todos”, el autor afirmaba estar “inspirado por Asmodeus” y por el intento fallido de matanza en la Universidad Nacional de Tres de Febrero (UNTREF), prometiendo ingresar con fusiles de asalto AK-47.
Aquel caso judicializado, que quedó bajo la órbita del Juzgado Federal N.º 3 de La Plata a cargo del juez Ernesto Kreplak, expuso por primera vez el nombre de la “Red 764” en territorio bonaerense.
De acuerdo con informes de inteligencia del FBI y la National Crime Agency del Reino Unido, la Red 764 no funciona como una célula terrorista convencional con bases físicas.
Se trata de una comunidad cibernética altamente descentralizada nacida en el año 2020 en Stephenville, Texas (Estados Unidos), impulsada originalmente por un adolescente llamado Bradley Cadenhead.
El nombre de la red, de hecho, alude de manera directa al código postal de la localidad natal de su fundador, quien en 2023 fue condenado a 80 años de prisión por delitos de explotación de menores.
El grupo combina una perturbadora estética de simbología satánica y discursos neonazis con dinámicas extremas de captación y coerción de adolescentes vulnerables en plataformas interactivas habituales como Discord, Roblox, Telegram y Minecraft.
Según advierten los investigadores internacionales, los miembros actúan como verdaderos “depredadores cibernéticos” que manipulan psicológicamente a jóvenes para empujarlos a realizar desafíos de autolesión o suicidios transmitidos en vivo ante la comunidad digital.
El alcance global de la red quedó en evidencia con arrestos resonantes en el exterior, como el de Cameron Finnigan en el Reino Unido, y el de Jeffrey Roussel en Canadá, detenido en abril de 2024 por cargos de terrorismo internacional. Roussel fue identificado por la Real Policía Montada de Canadá como uno de los administradores principales del subgrupo online “Mentalyl/984/1984”, la misma facción cuya firma (“984 MENTALYL”) aparece estampada en las amenazas que hoy sacuden a las universidades de nuestro país.
La psicosis de La Plata se replicó casi en simultáneo a más de mil kilómetros de distancia. El último viernes 28 de agosto, las sedes de la Universidad de la Cuenca del Plata (UCP) en Corrientes y Chaco debieron desplegar operativos policiales de emergencia ante la viralización en grupos de WhatsApp estudiantiles de un mensaje idéntico.
El texto anónimo, firmado por la agrupación satánica “984 Mentalyl”, juraba tener un arsenal de armas y explosivos listo para ejecutar una masacre y posterior suicidio. Aunque la Policía de Corrientes descartó el peligro y calificó el hecho como una “falsa alarma” tras inspeccionar las instalaciones, el nivel de alerta en la región se mantiene al máximo.
Afortunadamente, los especialistas y fuerzas de seguridad argentinas aclaran que no existe evidencia de que la Red 764 o el subgrupo 984 MENTALYL tengan una estructura operativa real o células activas con presencia territorial en el país.
La principal hipótesis de la investigación federal apunta a que los autores de los correos y mensajes intimidatorios buscan imitar estas corrientes extremistas para obtener “notoriedad local”, validación y reconocimiento dentro de los oscuros foros de internet donde operan estos grupos internacionales.
No obstante, las autoridades provinciales y de la UNLP insisten en que estas amenazas deben tomarse con absoluta seriedad. El riesgo físico real no proviene de un despliegue militar del grupo, sino de la alarmante capacidad que posee esta retórica violenta para radicalizar a jóvenes locales de manera digital y empujarlos a cometer tragedias motivados por la manipulación psicológica en entornos virtuales.