Habían pasado 16 años desde aquella imborrable hazaña en Rosario 2010, cuando, de la mano de la mejor jugadora de la historia, Luciana Aymar, Argentina había conquistado su segunda estrella al vencer a las neerlandesas. Desde entonces, el conjunto europeo había construido una hegemonía absoluta llevándose los mundiales de 2014, 2018 y 2022. Sin embargo, este año Las Leonas dieron el gran golpe de autoridad ante las tricampeonas mundiales y en su propia casa.
Con la emoción a flor de piel y los festejos todavía en caliente, la delegación nacional arribó esta mañana al país. El Aeropuerto Internacional de Ezeiza se tiñó de celeste y blanco, con decenas de familiares, amigos y admiradores que madrugaron para darle la bienvenida a las flamantes monarcas del hóckey mundial.
“Es una sensación hermosa, no se puede explicar la gente que se acercó a alentarnos. Fue un sueño hecho realidad, la mejor final que jugamos este año, con determinación”. — Majo Granatto, capitana de Las Leonas, portando la tan ansiada copa.
Por su parte, la delantera cordobesa también dejó en claro el valor humano del plantel campeón:
“Este grupo es increíble, son mi familia. Decir que somos campeonas del mundo es algo muy lindo y que hayamos salido campeonas también demuestra el trabajo del cuerpo técnico”. — Julieta Jankunas.
El campeonato obtenido en tierras europeas reescribe los libros grandes del hóckey sobre césped internacional y deja al seleccionado nacional en una posición de absoluto privilegio:
Tercera corona: Argentina alcanzó su tercer título en este certamen, coronándose previamente en Perth 2002 y Rosario 2010.
Segundas a nivel global: Gracias a este nuevo triunfo, Las Leonas se convierten oficialmente en el segundo seleccionado más ganador en la historia de los Mundiales, dejando atrás los dos títulos que ostentan Alemania y Australia.
A la caza de las líderes: Por delante solo queda el imponente registro de Países Bajos, que acumula nueve trofeos (1974, 1978, 1983, 1986, 1990, 2006, 2014, 2018 y 2022), una distancia que el seleccionado argentino demostró que se puede acortar.