Los resultados de las evaluaciones internacionales volvieron a poner bajo la lupa el desempeño del sistema educativo argentino.
Un análisis elaborado a partir de los resultados de las pruebas PISA 2025 advierte sobre dificultades significativas entre los estudiantes de 15 años, especialmente en el área de Matemática.
De acuerdo con los datos difundidos, aproximadamente tres de cada cuatro alumnos argentinos no alcanzan el nivel considerado básico en Matemática, una situación que plantea interrogantes sobre la capacidad del sistema para garantizar aprendizajes fundamentales.
El retroceso no se limita a una sola materia. En comparación con la medición anterior, también se registró una disminución en los desempeños correspondientes a Lectura y Ciencias, configurando un escenario que vuelve a instalar el debate sobre la calidad de los aprendizajes y las políticas necesarias para revertir la tendencia.
La principal preocupación aparece en Matemática. El nivel mínimo evaluado por PISA no apunta únicamente a conocimientos académicos, sino a la posibilidad de utilizar conceptos matemáticos para resolver situaciones concretas de la vida cotidiana.
En este aspecto, los resultados argentinos muestran una importante proporción de estudiantes por debajo de ese umbral.
En el contexto latinoamericano, Argentina tampoco aparece entre los países con mejores resultados. Según el informe, quedó octava entre 13 sistemas educativos de la región incluidos en la evaluación, por detrás de países como Chile, Uruguay, Brasil, México y Perú.
Los resultados comparativos también reflejan una disminución del rendimiento promedio respecto de 2022:
- Ciencias: caída del 3,2%.
- Lectura: descenso del 3%.
- Matemática: reducción del 2,9%.
En el escenario internacional, Argentina se ubicó en los puestos 75° en Matemática, 62° en Lectura y 71° en Ciencias, sobre un total de 91 sistemas educativos participantes.
Las pruebas PISA buscan medir algo más que la capacidad de repetir contenidos: analizan cómo los adolescentes utilizan los conocimientos adquiridos para interpretar información, resolver problemas y desenvolverse frente a situaciones reales.
La edición analizada involucró a más de 760.000 estudiantes de 91 países, mientras que en Argentina participaron 11.093 alumnos pertenecientes a 412 escuelas.
Los números vuelven a colocar a la educación argentina frente a una pregunta que excede cualquier gobierno o administración: ¿Qué está fallando en los procesos de enseñanza y aprendizaje y qué medidas pueden producir una mejora concreta y sostenida?
El desafío no parece reducirse solamente a incrementar horas de clase. También involucra formación docente, condiciones de enseñanza, contenidos, acompañamiento de los alumnos, infraestructura, evaluación y, especialmente, la capacidad de garantizar que todos los estudiantes incorporen los conocimientos fundamentales.