El deporte de la pelota naranja vuelve a latir con el ritmo de antaño en el corazón del noroeste bonaerense. Después de once años separados por las distintas categorías del básquet nacional, Argentino y Ciclista Juninense se reencontrarán esta noche en el primero de los dos duelos preparatorios correspondientes a la Copa Ciudad de Junín. Más allá de la exigencia táctica y física que representa este ensayo de pretemporada —con la mira puesta en la Liga Nacional y la Liga Argentina respectivamente—, el gran foco de atención está puesto en las tribunas: tras una década de prohibiciones y esquemas divididos, las dos parcialidades volverán a compartir un escenario deportivo en un marco de paz y convivencia vecinal.
El puntapié inicial de esta serie de carácter amistoso se dará este viernes a partir de las 21 en el Coliseo del Boulevard, mientras que la revancha se disputará el domingo desde las 20 en el Fortín de Las Morochas. Para el choque de esta noche en cancha de Ciclista, la expectativa popular obligó a coordinar una logística milimétrica articulada entre el Municipio, la Policía departamental y las comisiones directivas de ambas instituciones.
Con el objetivo prioritario de resguardar a las familias, se dispuso un sector exclusivo para la parcialidad visitante con un cupo total de 350 localidades: 240 populares a un valor de $20.000 y 110 plateas a $30.000. En paralelo, la Secretaría de Seguridad diagramó un importante despliegue preventivo que incluirá 70 efectivos policiales por jornada, abarcando la custodia de los planteles, el reordenamiento de los accesos y cortes estratégicos de tránsito sobre la Avenida San Martín.
Desde la organización recordaron que la venta de ubicaciones continuará durante las horas previas al salto inicial, por lo que se recomendó concurrir con antelación para agilizar el ingreso. En tanto, para el encuentro de vuelta del próximo domingo en el reducto de Argentino, el expendio de localidades comenzará para los abonados el sábado por la tarde, mientras que el remanente se ofrecerá el domingo por la mañana y en la antesala del partido, manteniendo los mismos costos.
El último antecedente con público visitante en un clásico oficial data del 9 de mayo de 2015. Desde entonces, el básquet juninense debió convivir con la atrofia que significa la ausencia de una de las dos parcialidades. Hoy, la realidad marca un punto de inflexión gracias a la madurez dirigencial y al compromiso asumido por los simpatizantes.
El mensaje que baja desde las instituciones es categórico: la rivalidad deportiva dura estrictamente lo que transcurre el partido dentro de las líneas de cal; afuera, prima la condición de vecinos y la pasión compartida por el deporte insignia de la ciudad. Como contracara de esa confianza, las autoridades policiales advirtieron que ante el mínimo intento de provocación o disturbio por parte de cualquier espectador, el encuentro se suspenderá de manera inmediata. Junín tiene la palabra y la pelota al aire; las tribunas, esta vez, juegan juntas.