El fútbol argentino comienza a transitar las horas más sensibles de su historia moderna. La despedida de Lionel Messi de la Selección nacional tiene fecha confirmada y será este martes 6 de octubre en el estadio Monumental, en el marco de un encuentro amistoso ante Benín que servirá para homenajear al astro en su adiós definitivo de la camiseta celeste y blanca.
En la antesala de este acontecimiento que paraliza al país, Rodrigo De Paul rompió el silencio y se refirió a lo que significa imaginar el final de un ciclo irrepetible. El mediocampista reconoció que opta por “no pensar” en el momento en que llegue la despedida, aunque admitió ante la Agencia Noticias Argentinas que se tratará de un instante “muy emocionante”, tratándose de un compañero y referente que los “marcó para siempre”.
Las declaraciones del volante surgido en las inferiores de Racing se produjeron en los momentos previos a una nueva consagración internacional del capitán con el Inter Miami, tras alzar la Campeones Cup frente al Cruz Azul de México en una final consagratoria donde el “10” aportó un gol y una asistencia. Lejos de apagar la ilusión, cada función del rosarino en el verde césped agiganta la dimensión de su figura.
“Vamos a despedir a un jugador que nos marcó para siempre, nos hizo soñar y nos dio ilusión”, expresó De Paul, valorando además el impacto emocional que el capitán generó en sus propios compañeros, haciéndoles transitar vivencias “muy difíciles de vivir para un ser humano”.
Con 39 años en su haber y tras haber defendido los colores de la patria durante 21 años —desde aquel debut en la Selección mayor el 17 de agosto de 2005—, el mediocampista deseó que el ídolo logre cosechar en su última función todo lo cosechado a lo largo de dos décadas: “Lo merece más que nadie y ahí vamos a estar, para aportar nuestro granito de arena. Vamos a disfrutar y a llorar”.
El magnetismo que genera el capitán argentino moviliza al mundo del fútbol en su totalidad. En la misma sintonía se expresó Cristian “Kily” González, quien destacó la trascendencia del astro tanto dentro como fuera de la cancha.
El director técnico aseguró que el rosarino “merece ser aplaudido en todos los estadios” y remarcó la necesidad de “arroparlo, mimarlo y cuidarlo”, bajo la premisa de que la gran prioridad debe ser “que Lionel sea feliz”, celebrando que pueda tener su función de gala ante su gente en suelo argentino.
Entre risas y con la medalla colgada al cuello tras la consagración en el Inter Miami, el “Kily” recordó una infidencia que pinta de cuerpo entero la confianza y el liderazgo del mejor jugador del planeta en la previa de la final: “Vos quédate tranquilo, que yo te saco campeón. Y acá tengo la medalla”.
Junín y cada rincón del país se preparan así para decir adiós a una era dorada. El Monumental será el escenario de una noche que promete quedar grabada a fuego en la memoria colectiva, donde los aplausos y las lágrimas se fundirán en el último gran abrazo de un pueblo con su máxima debilidad futbolera.