En una sociedad que espera que la justicia de respuestas ante cada denuncia la información que trascendió en las últimas horas vuelve a poner la lupa en cómo se instruyen causas que involucran a integrantes del Poder Judicial.
Es simple, es el Poder Judicial investigándose a sí mismo.
Y para muestras, alcanza un botón.
Nadie olvida que el robo de más de doscientas armas de fuego que se encontraban a resguardo del Ministerio Público Fiscal se resolvió en un juicio abreviado, evitando que la sociedad pudiera seguir paso a paso un debate oral que nunca llegó.
Hoy, la comunidad no termina de salir de su asombro.
Un funcionario – médico- del Poder Judicial que integra el Departamento Judicial Junín -fue denunciado por una adolescente, menor de edad y familiar directa de un integrante de la Policía de la Provincia de Buenos Aires.
Si bien la causa se estaría tramitando bajo la calificación de Averiguación de Ilícito la declaración de la jovencita estaría señalando la actitud impropia del profesional en al menos un hecho que se habría dado en el ámbito privado. Es decir, no en el edificio de tribunales sino en un consultorio particular.
Alrededor del hecho hay mucho hermetismo. Algunas fuentes sostienen que la causa se encuentra en manos del fiscal de Chacabuco, Dr. Vespaciano y otras que se tramita en el Departamento Judicial Mercedes.
Versiones no confirmadas, aunque de fuentes irreprochables, dan cuenta que la justicia contaría con pruebas o indicios importantes, almacenados en un dispositivo tecnológico perteneciente a la víctima.
Si bien también trascendió que en un primer momento el fiscal habría solicitado un allanamiento, el secuestro de dispositivos electrónicos del profesional, el juzgado de Garantías interviniente no habría hecho lugar a las medidas.
Más aún, no sería ésta la primera vez que el mismo profesional fue denunciado. La situación no trascendió -dataría de más de cinco años atrás- y tampoco se conoce quién instruyó la causa ni cuál fue la resolución judicial.