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Domingo, 11 Octubre 2026
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El orgullo de correr desde atrás: Lorenzo Mosconi brilló en Rosario y mantiene a Junín en la élite del patín nacional
Sin una pista reglamentaria en la ciudad y sostenido por el esfuerzo comunitario a pulmón, el representante de la Escuela Sprint se colgó la medalla de oro en los 200 metros contrarreloj y la de plata en los 500 metros durante la tercera fecha de la Liga Nacional de Clubes. Su permanencia en la preselección argentina, el debut de sus compañeros en el Top 10 y la ilusión de batir un récord mundial.
Domingo, 11 de Octubre del 2026 - 11:23 hs.
El orgullo de correr desde atrás: Lorenzo Mosconi brilló en Rosario y mantiene a Junín en la élite del patín nacional

En el patín carrera de velocidad no hay margen para la duda. Todo se define en un parpadeo, en la inclinación exacta del cuerpo al entrar a una curva o en la explosión de una largada donde los músculos se tensan al límite. En ese territorio de precisión milimétrica, el juninense Lorenzo Mosconi volvió a demostrar que el talento y la determinación pueden más que cualquier carencia de infraestructura.

Durante la tercera fecha de la Liga Nacional de Clubes, disputada en el Polideportivo Municipal de Rosario, el patinador de la Escuela Sprint de Junín tuvo una actuación consagratoria en la exigente categoría Juveniles: se alzó con la medalla de oro en los 200 metros contrarreloj, obtuvo la presea de plata en los 500 metros y se adjudicó el subcampeonato general de la fecha, un resultado vital que ratifica su lugar dentro de la preselección argentina.

La expedición en suelo santafesino fue redonda para toda la delegación local, que estuvo comandada por el técnico especializado Martín Banffi y la delegada Estefanía Velazco, dos pilares en el armado de este proyecto deportivo. A la consagración de Mosconi se sumó el gran desempeño de sus compañeros de equipo, Danilo Benítez e Isabella Oteiza, quienes hicieron su debut absoluto en la categoría Juveniles Federados y lograron meterse entre los diez mejores patinadores del ranking nacional.

Precisión en solitario y coraje en el pelotón

El camino al podio en Rosario comenzó el miércoles y el jueves con jornadas intensas de reconocimiento de pista. El viernes llegó la hora de la verdad con los 200 metros contrarreloj, una especialidad psicológicamente desgastante donde se compite contra el reloj de manera individual y el resultado final es una incógnita hasta que cruza la meta el último participante.

“Yo había terminado de correr mi turno y todavía faltaban chicos que no habían dado su tiempo. Realmente en ese instante no sabía que había salido campeón de la modalidad, pero después, cuando se confirmaron las marcas, sentí una alegría enorme”, recuerda Lorenzo sobre el momento en que se supo ganador del oro. “Me venía preparando hace un montón y todo el esfuerzo que invertí dio su resultado. Eso te da una satisfacción muy grande cuando ves que el trabajo rinde sus frutos en la pista”.

Si el viernes fue el día de la precisión técnica, la prueba de los 500 metros exigió una cuota extra de temperamento y lectura táctica. Para llegar a la definición, Mosconi tuvo que superar tres instancias en el mismo día (clasificación, semifinal y final), arrastrando además una molestia física que condicionó su estrategia.

“Venía con el aductor medio cargado para la final, así que no se pudo hacer demasiada fuerza en lo que vendría a ser la largada”, explica el joven deportista. Sin la potencia habitual en el arranque, tuvo que apelar al oficio para abrirse paso en el pelotón: “Fue una carrera muy movida, con mucho choque en los roces de las curvas. Pero gracias a todo este entrenamiento acumulado se pudo resolver bien y obtener el segundo lugar, así que termina siendo todo un logro para nosotros”.

Aunque en la prueba de los 1000 metros no logró ingresar a la final para sumar puntos adicionales, el acumulado le alcanzó para subirse al segundo escalón del podio general en una divisional durísima que agrupa a competidores de entre 15 y 17 años. “Muchas veces me va muy bien en 200 metros, pero no logro llegar al podio general porque premia por todas las distancias corridas. Hoy por hoy, este resultado me mantiene entre los mejores del país y me da la posibilidad concreta de seguir estando dentro de la preselección nacional”, analiza con madurez.

El mérito de competir contra las potencias sin pista propia

El logro de la Escuela Sprint cobra una dimensión mucho mayor cuando se observa el contexto en el que entrenan a diario. Mientras los patinadores de potencias como Santa Fe, Neuquén o la Ciudad Autónoma de Buenos Aires se preparan en patinódromos homologados de 200 metros de cuerda con peraltes reglamentarios, Junín carece de una pista específica para la disciplina.

Para suplir esa falta de infraestructura, los atletas locales deben adaptar sus rutinas y entrenar en el playón de boxes del Autódromo Municipal Eusebio Marcilla o en el Complejo Municipal General San Martín.

“Para mí es un logro enorme hoy ser el único patinador de velocidad que está trayendo medallas a la ciudad de Junín. Hace diez años que patino y lo que vengo logrando, aún sin tener una pista o un lugar apropiado donde entrenar, es un mérito enorme. Espero que con esto muchos chicos se entusiasmen y quieran sumarse a este deporte que es tan lindo y tan apasionante”, remarca Lorenzo.

En las distancias cortas, donde un paso en falso tira por la borda meses de sacrificio, la fortaleza mental suple lo que falta en el cemento. Antes de cada largada, Lorenzo aplica su propio ritual de enfoque: “Me gusta mucho escuchar música durante la entrada en calor, estar un poco solo para concentrarme y visualizar contra quién corro. Antes de largar suelo visualizar toda la carrera completa en mi cabeza: la forma exacta en la que tengo que agarrar las curvas para no perder inercia y cada paso técnico que tengo que hacer en la recta para exprimir al máximo la velocidad”.

Empanadas, rifas y el sueño del récord mundial

El regreso a Junín trajo consigo las felicitaciones de sus compañeros de colegio y el recuerdo imborrable de sus padres saltando en las tribunas rosarinas al escuchar por los altoparlantes que su hijo era subcampeón nacional. También dejó la satisfacción de una convivencia grupal impecable junto a Danilo e Isabella, donde cuidaron cada detalle de la alimentación y el descanso a pesar de las largas caminatas diarias hacia el polideportivo.

Con la mirada puesta en el futuro inmediato, Mosconi ya se prepara para la última fecha de la Liga Nacional, que tendrá lugar en noviembre en Buenos Aires. Sin embargo, su ambición deportiva no conoce de techos bajos: “Sueño con romper el récord de los 100 metros a nivel mundial, que actualmente lo sostiene desde hace cuatro años Fabián Guzmán, con un tiempo de 9 segundos y 530 milésimas. Mi gran objetivo a largo plazo sería romper ese récord”.

Para que ese sueño mundialista siga en pie desde el interior bonaerense, existe una red de contención familiar, profesional y barrial que sostiene la campaña a puro pulmón. A la hora de mirar hacia atrás, Lorenzo no se olvida de nadie: destaca la exigencia y el estudio constante de su entrenador Martín Banffi; el sacrificio incondicional de sus padres; el seguimiento de su nutricionista Leti; la generosidad de Carlos, que le cede el gimnasio de forma gratuita; el apoyo de Fernando como sponsor en su enterito de competencia; y la predisposición de la gente del Autódromo por brindarles un espacio donde rodar.

Y en el cierre, deja el reconocimiento más genuino para esa solidaridad silenciosa que financia cada viaje: “Son muchos los que están detrás de este logro. Mis abuelos, mis amigos, mi madrina y cada una de las personas que me compran cuando hago rifas o vendo empanadas para juntar los fondos. Sin el apoyo incondicional de todos ellos, realmente no podría lograr lo que estoy logrando hoy en el patín nacional”.