Estafa inmobiliaria en EE.UU.: el juninense Ezequiel "Pocho" Cerutti y otros seis futbolistas figuran entre los millonarios damnificados
El sueño de la renta en dólares en el exterior se transformó en una pesadilla judicial que sacude al fútbol argentino y tiene un fuerte impacto local. Siete futbolistas y exjugadores profesionales denunciaron haber sido víctimas de una millonaria estafa a través de una operatoria de compra, remodelación y alquiler de propiedades en Baltimore, Maryland, Estados Unidos. Entre los nombres salpicados por la maniobra se destaca Ezequiel “el Pocho” Cerutti, delantero con raíces en Junín y pasado en Sarmiento, quien desembolsó una importante suma de dinero en el negocio.
La causa quedó radicada en la UFIJ N° 3 de La Plata, bajo la órbita del fiscal Gonzalo Petit Bosnic, mientras que la representación legal de los deportistas está a cargo del abogado Ignacio Fernández Camillo. De acuerdo al detalle de la presentación judicial, el perjuicio económico conjunto de los jugadores alcanza los 2.125.000 dólares, cifra que asciende a 2.679.000 dólares si se contabiliza el reclamo de otros inversores particulares damnificados por el mismo esquema.
El modelo del engaño: "llave en mano" y promesas incumplidasLa propuesta comercial que atrajo a los deportistas se basaba en un formato conocido como “llave en mano”. Los inversores entregaban capital fresco y un grupo de empresarios locales asumía la responsabilidad integral de adquirir los inmuebles en Baltimore, llevar a cabo las remodelaciones necesarias, administrar los alquileres y entregar liquidaciones periódicas con los supuestos dividendos.
Para convencer a los inversores, la operatoria incluía reuniones presenciales en exclusivos hoteles de La Plata y Buenos Aires, e incluso viajes de rigor a Estados Unidos para visitar los inmuebles en cuestión. Las condiciones iniciales prometían una atractiva rentabilidad anual estimada entre el 10% y el 11%.
Sin embargo, el castillo de naipes comenzó a derrumbarse con el paso de los meses. Según consta en el expediente, los damnificados detectaron que las propiedades jamás fueron transferidas correctamente a sus respectivas sociedades, varias arrastraban deudas impositivas y de servicios, y otras tantas terminaron en condiciones totalmente inhabitables, lo que cortó de raíz el flujo de los alquileres prometidos.
Los futbolistas involucrados y los montos en juegoEl listado de los afectados incluye trayectorias de peso en la Primera División del fútbol argentino, pasos por la Selección y experiencias en el exterior. Con montos dispares, el detalle de los deportistas involucrados en la causa es el siguiente:
Ezequiel “Pocho” Cerutti: El delantero nacido en Junín —de recordado paso por Sarmiento, Olimpo, Estudiantes, San Lorenzo, Independiente y el fútbol árabe— aportó 320.000 dólares para la adquisición de dos casas dentro del esquema fraudulento.
Leonardo Jara: El lateral y mediocampista, con etapas en Estudiantes, Boca Juniors (donde cosechó títulos), Vélez, Lanús y Godoy Cruz, entregó 520.000 dólares destinados a la compra de tres propiedades.
Facundo Fraga: El exjugador reconvertido en representante de futbolistas realizó el desembolso individual más alto de todo el grupo, cifrado en 720.000 dólares por tres viviendas adquiridas entre febrero y marzo de 2022.
Lucas Ariel “Tití” Rodríguez: El mediocampista formado en Estudiantes, con pasos por la MLS (DC United), México y el fútbol ecuatoriano, invirtió 180.000 dólares para sumar tres casas a su patrimonio.
Gonzalo Maroni: El volante surgido en Instituto, con recorrido por Boca Juniors, Talleres, San Lorenzo y actualidad en Barracas Central, desembolsó 170.000 dólares para participar del negocio.
Juan Brunetta: El mediocampista ofensivo cordobés, de pasos por Arsenal, Belgrano, Godoy Cruz, el fútbol italiano y mexicano (actualmente en Tigres), aportó 105.000 dólares.
A este grupo se le suman inversores particulares por fuera del ámbito estrictamente futbolístico, entre los que figura el contador Emiliano Galletti, hermano del exfutbolista Luciano Galetti, quien también quedó atrapado en la misma operatoria comercial.
Ahora, la investigación penal buscará dilucidar el destino exacto de los fondos, determinar las responsabilidades de los empresarios implicados y esclarecer la titularidad real de los inmuebles ubicados en el estado de Maryland.