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Policiales  Domingo 20 de septiembre de 2020 - 18:31 hs.                785
  Policiales   20.09.2020 - 18:31   
Robledo Puch quiere construir su casa en la cárcel de Sierra Chica
"El Ángel de la Muerte" está preso desde hace más de 48 años y siente que el penal "es su hogar".

El mayor asesino serial de la historia penal argentina fue detenido el 3 de febrero de 1972, cuando tenía apenas 20 años, y condenado a la pena de reclusión perpetua al ser encontrado culpable de 11 homicidios, 17 robos, 2 violaciones y raptos reiterados cometidos entre mayo de 1971 y febrero de 1972.


Carlos Eduardo Robledo Puch lleva 48 años, 6 meses y 17 días preso, y siente que la cárcel de Sierra Chica es su hogar. De hecho, hace un tiempo atrás, intentó que la justicia le autorice la construcción de una casa en el predio de la unidad penitenciaria, algo que fue rechazado.


Según informa el diario La Nación en su edición impresa de este domingo, "El Ángel de la Muerte" quería utilizar plata de la herencia familiar para hacer la construcción de la casa y para lograrlo había designado una curadora.


"Se trata de una mujer de nacionalidad paraguaya la persona elegida como curadora. En una de las tantas conversaciones que tuvimos con Robledo Puch, siempre hablaba de Paraguay como un lugar donde podría vivir", recordó una fuente judicial.


Dos veces intentó Robledo Puch que la Justicia autorizara la construcción de una casa en el penal de Sierra Chica. En ambas oportunidades le dijeron que no.



Otro de los pedidos de Puch mientras estaba alojado en Sierra de Chica fue que lo internaran en el pabellón de Sanidad donde estaba su amigo y confidente, algo que fue desestimado por los responsables del penal. Ante el rechazo de su solicitud, comenzó una huelga de hambre pero en lugar de llevarlo al pabellón de Sanidad, donde pretendía ir, fue internado en el hospital de Olavarría, localidad cercana a Sierra Chica.


Allí los médicos iniciaron un tratamiento para la neumonía y la oclusión intestinal que sufría. La neumonía se había complicado por la enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC) que padece hace varios años, mientras que el problema en el aparato digestivo bajo se originó a raíz de la huelga de hambre. Fue entonces cuando la Cámara Penal de San Isidro, autorizó su traslado al hospital penitenciario de Olmos, donde debían operarlo de las 2 hernias que le diagnosticaron durante una serie de estudios realizados en el contexto del tratamiento por la neumonía y el problema intestinal. Esto hizo que nunca más regresara a Sierra Chica.


Luego de ser dado de alta, fue trasladado a la Unidad 26, que es una cárcel semiabierta ubicada en el complejo penitenciario Lisandro Olmos, en La Plata.


"La Unidad 26 fue creada en octubre de 2002. Funciona el régimen semiabierto de modalidad, limitada y amplia, el cual se caracteriza por mantener como eje de la asistencia y el tratamiento un ámbito de convivencia y autogestión delineado por bases del confesional católico y evangélico", según se explica en la página web del Servicio Penitenciario Bonaerense (SPB).


El traslado de Puch al establecimiento semiabierto constituyó, en realidad, la aplicación de una resolución dispuesta por la Sala I de la Cámara Penal de San Isidro que, hace 3 años, había ordenado que saliera del régimen de máxima seguridad de Sierra Chica y dispuso que el Servicio Penitenciario Bonaerense (SPB) informe trimestralmente los avances y características del comportamiento del condenado y si cumplía con la obligación de someterse a un tratamiento con un psicólogo y un psiquiatra. Sin embargo, no cumplió con ninguna de las pautas fijadas por el tribunal.


A su pedido de que lo autorizaran a construir una casa en el penal de Sierra Chica; y su negación al traslado a Olmos, el "Ángel de la Muerte" le había sumado el reclamo para que le apliquen una inyección letal. Una medida de imposible cumplimiento porque en la ley argentina no existe la pena de muerte.


En el momento de fijar la pena de reclusión perpetua, el tribunal le aplicó la accesoria por tiempo indeterminado debido a la gravedad de los hechos que cometió. Dicha norma establece que un condenado sobre el cual pesa la reclusión más la accesoria por tiempo indeterminado solo puede salir de la cárcel una vez pasadas todas las etapas del cumplimiento de la pena privativa de libertad.


Puch no está en libertad condicional porque como se niega a someterse al tratamiento psiquiátrico y psicológico, algo vital para que un condenado pueda acceder a ese beneficio, por tal motivo sigue preso desde hace más de 48 años.




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