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Viernes, 20 Mayo 2022
Locales  Sábado 22 de enero de 2022 - 20:57 hs.                1584
 22.01.2022 - 20:57   
Mauricio Mansilla fue víctima del delito de supresión de identidad
“Tuve que salir a aclarar lo que ocurría por las redes sociales e hice la denuncia en Fiscalía”, remarcó.

os ciberdelitos continúan creciendo y los métodos para sacarle plata a la víctima, con engaños para que lo hagan voluntariamente, evolucionan. El nuevo cuento del tío digital permite que los delincuentes se hagan pasar por conocidos de las víctimas y pidan algo en situación de emergencia.

El proceso suele comenzar con un acceso no autorizado, a perfiles de redes sociales o a Gmail, aunque también se puede lograr con un poco de ingeniería social: entrar a las cuentas -abiertas- de las personas, anotar algunos datos y guardar algunas fotos.

Con esta información, los cibercriminales se hacen pasar por amigos o familiares, usando el nombre de pila, un apodo o seudónimo con el que los tenemos guardados en la agenda.

Lo vivido
Mauricio Mansilla, periodista deportivo y ex candidato a concejal por Vamos con Vos en los comicios pasados, fue víctima del delito de supresión de identidad y compartió lo vivido.

Remarcó que “en las últimas horas me hackearon el whatsapp, se apoderaron de mis contactos y me robaron una foto de Instagram, que la incorporaron a un número de teléfono de Buenos Aires. A partir de ahí, enviaron un mensaje a todos los contactos donde les notificaba de mi nuevo número. Una vez hecho esto, les planteaban que necesitaba dinero y tenía que cambiar unos dólares a $195. Cuando comenzaron preguntarme mis amigos ahí me di cuenta de lo que ocurría. Fue un amigo del automovilismo, un corredor, quien me puso sobre aviso sabiendo lo que ya venía sucediendo”.

“Tuve que salir a aclarar lo que ocurría por las redes sociales e hice la denuncia en Fiscalía. Quienes sabían de lo sucedido, les siguieron el juego y los estafadores pasaron algunos números de CBU de diversos bancos para ver que les depositen el dinero. Esta banda que opera son extranjeros que viven en Argentina y quisieron también entrar al Facebook, por lo que se me bloqueó, donde yo tenía cargado el teléfono, algo que ahora sé que no hay que hacer”, explicó.

La trampa
Luego, el periodista contó que “por suerte nadie cayó en la trampa, porque quienes primeros recibieron mis mensajes son contactos con los cuales no hablo habitualmente. A mi familia, excepto a mi sobrino y mi señora, no les llegó a nadie. Del mundo del automovilismo me llamaron y directamente hablando constataron que no había tal cambio de número y que todo era mentira. Ahí volví a mandar a todos diciendo lo que pasaba”.




Fuente: La Verdad



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