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El misterio de la curva 3: Colapinto, victima de un fantasma en interlagos
En una Sprint caótica y empapada, el piloto argentino fue atrapado por un fenómeno extraño que también engulló a Piastri y Hülkenberg. Su monoplaza destrozado, una clasificación en jaque y la misma pregunta flotando en el aire húmedo de São Paulo: ¿qué demonios pasó realmente en la bajada de la S de Senna?
Sábado, 08 de Noviembre del 2025 - 13:11 hs.
El misterio de la curva 3: Colapinto, victima de un fantasma en interlagos

El fantasma apareció en la sexta vuelta. No hizo ruido, no se anunció. Solo estaba ahí, invisible y traicionero, en el piano mojado de la curva 3. Oscar Piastri fue el primero en sentirlo. Su McLaren giró sobre sí mismo como un trompo, una advertencia desatendida en el frenesí de la competencia. Nico Hülkenberg lo siguió segundos después, rompiendo la trompa de su Sauber contra lo inevitable.

Pero el golpe más duro, el que resonó con la fuerza de la frustración y la incomprensión, se lo llevó Franco Colapinto. El argentino, que hasta ese momento libraba una batalla limpia y ascendente desde la 16ª posición, llegó a la escena con las banderas amarillas destellando. Su Alpine A524, sin embargo, ya estaba comprometido. Un roce mínimo, un beso casual a la pintura blanca del bordillo bajo la llovizna residual, fue suficiente. El auto se transformó en un proyectil inmanejable, traicionado por una pérdida de agarre tan súbita como violenta. El impacto contra las barreras de neumáticos fue seco, un golpe sordo que heló la sangre a pesar del calor paulista.

“Estoy bien”, fue el primer mensaje, sereno, por la radio. Pero lo que siguió después, fuera del coche, fue la perplejidad hecha palabra. “Una pena, la verdad que no entiendo bien por qué perdí el auto”, confesó con el rostro marcado por la incredulidad. Habló de “un poco de agua o algo”, de un grip que se esfumó “de una vuelta a otra”. Era la confesión de un piloto que no encuentra una explicación lógica a su propio accidente.

Mientras el Alpine era remolcado, un susurro técnico desde el garage de Mercedes daba la pista más concreta. Andrea Kimi Antonelli alertó sobre Lando Norris, quien unas vueltas antes había pasado por los pianos, levantando un velo de agua que dejó la pista convertida en una trampa lubricada. No fue un error humano; fue una condición cambiante y letal que convirtió un sector clave del circuito en una ruleta rusa.

La Sprint continuó, con Norris como vencedor y un punto valioso para Alpine conseguido por Pierre Gasly, un pequeño consuelo para la escudería que ahora enfrenta una carrera contra reloj. El auto de Colapinto, con daños severos en la zona frontal e izquierda, es un rompecabezas de fibra de carbono que debe ser resuelto antes de las 15:00 hs, cuando comience la clasificación.

La jornada en Interlagos dejó más preguntas que respuestas. Un triple incidente casi idéntico, un accidente espectacular de Gabriel Bortoleto en la última vuelta, y la imagen de un Colapinto desconcertado, víctima de un capricho del asfalto. La clasificación se presenta ahora como un desafío doble: no solo para definir las posiciones en la grilla, sino para descifrar el misterio que se esconde en la pintura blanca de la curva 3. El fantasma de Interlagos podría no haber dicho su última palabra