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Miércoles, 7 Enero 2026
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El prodigio que desafía la lógica: la revolución ambidiestra de Lucas Herrera Sánchez
A los 14 años, este joven nacido en Alemania, con sangre argentina y chilena, está reescribiendo las reglas del tenis juvenil europeo: juega sin revés, golpea derechas con ambos brazos y sueña con seguir los pasos de Federer.
Lunes, 05 de Enero del 2026 - 18:25 hs.
El prodigio que desafía la lógica: la revolución ambidiestra de Lucas Herrera Sánchez

En un deporte marcado por la tradición, donde cada detalle técnico ha sido analizado y repetido hasta el cansancio, la aparición de un talento que rompe el molde genera una fascinación inmediata. Lucas Herrera Sánchez, con apenas 14 años, es ese huracán de novedad que arrasa en el circuito juvenil europeo. No es solo su edad lo que llama la atención, sino una característica técnica que lo vuelve un caso de estudio: Lucas no tiene revés. En su lugar, ejecuta derechas potentes y precisas tanto con su brazo izquierdo como con el derecho, una ambidestreza inusual que convierte cada punto en un espectáculo y cada rival en un alumno frente a lo desconocido.

Nacido en la Selva Negra alemana pero con un padre chileno y una madre argentina, Lucas carga en su juego la versatilidad de sus tres culturas. Su estilo, forjado desde la cuna bajo la tutela de su padre, Jorge Herrera –neurólogo argentino radicado en Alemania y primer arquitecto de esta rareza tenística–, parece una respuesta a una pregunta que muy pocos se habían atrevido a formular: ¿qué pasaría si un jugador eliminara el golpe de revés de su repertorio y, en su lugar, dominara la derecha por ambos lados? Los resultados, hasta ahora, son contundentes.

Su palmarés juvenil comienza a brillar con una medalla de bronce en Montecarlo, cinco podios recientes y un oro en dobles en el Campeonato Europeo Junior. Pero fue en el prestigioso torneo Les Petit As –semillero de leyendas como Nadal– donde su nombre resonó con fuerza, al eliminar al primer cabeza de serie y deslumbrar con una agilidad táctica y una variedad de efectos que descolocan a rivales acostumbrados a los patrones clásicos. Su juego, ágil y calculador, recuerda al del estadounidense Teodor Davidov, otro joven que ganó título en el mismo torneo prescindiendo del revés, pero Lucas agrega a esa fórmula una fluidez y una naturalidad que hipnotizan.

Detrás del fenómeno hay una estructura familiar sólida y un equilibrio deliberado. Su madre, Silvia, traumatóloga, y su padre insisten en que el colegio es la prioridad. "Si el colegio no funciona, tampoco funcionará su deporte", afirma Jorge Herrera. Juntos, los hermanos Herrera Sánchez –Lucas y su mayor, Jorge Tomás, también formado por su padre– entrenan a diario en el centro de alto rendimiento de la federación alemana en Hannover, donde ya son vistos como proyectos de alcance mundial.

Pero más allá de la técnica, lo que cautiva es la personalidad del adolescente. Cortés, concentrado y fanático de Roger Federer –"siempre ha sido mi mayor ídolo"–, Lucas maneja con una madurez envidiable la presión de las expectativas. Su presencia en redes sociales crece, alimentada por videos que muestran su habilidad única, y el público europeo ya comienza a reconocerlo no solo como una curiosidad, sino como una promesa tangible.

El tenis global observa. La federación alemana apuesta a su desarrollo, consciente de que tiene entre manos un diamante en bruto cuyo pulido podría alterar el futuro del juego. Con solo 14 años, Lucas Herrera Sánchez no juega para adaptarse a la historia del tenis; parece decidido a que la historia del tenis se adapte a él. Y en cada derecha cruzada, en cada golpe imposible, escribe la primera línea de su propia leyenda