El fenómeno que se vivió en sectores de la costa argentina la tarde de ayer y que dejó como saldo el de un muerto y 35 heridos, según lo explicado por un especialista en la materia, fue un virazón.
"Creyeron que era un tsunami, pero no, se trata de una virazón: cambia el viento y produce una marea meteorológica, sube de golpe el oleaje", señaló el geólogo y doctor en ciencias Naturales, Federico Isla, que tiene registro de la ocurrencia del mismo fenómeno años anteriores en estas playas.
Isla argumentó por qué no se lo considera tsunami: "Para que fuera así, debería haberse registrado un episodio geológico, un terremoto en las islas Sandwich o Georgias del Sur, y de ese modo podría impactar en Mar del Plata. Pero nada de eso pasó".
"Estos son vientos pamperos, soplan del oeste, y te alejan de la orilla del agua, y de pronto cambian, es lo que ocurrió hoy, se puso del sudeste, y causó un aumento rápido del nivel del mar", dijo.
El fenómeno se produjo en el día más caluroso del verano, un horno de casi 40° que llevó a todo el mundo a orillas del mar. En Santa Clara del Mar, donde hubo una víctima fatal y heridos, también en la boca de la albúfera de Mar Chiquita y en Camet Norte, golpeó con más fuerza.
Testigos allí hablaron luego de "una ola gigante", de hasta 5 metros de altura. Pero según describieron guardavidas de la zona lo que ocurrió fue un crecida descomunal del mar y en las playas que tienen el acantilado muy próximo, el agua no encontró salida, se acumuló y en el retorno se llevó lo que encontró en su camino, incluidas personas. Hubo numerosos rescates en los balnearios de estas zonas.
En Mar del Plata tuvo un efecto de arrastre.
Subió la marea sobre la arena hasta donde estaba la gente con sus reposeras y sombrillas y en el regreso al mar el agua barrió con todo. "De la nada vino una ola y subió la orilla unos 15 metros. Volvió con fuerza y enseguida se normalizó", contó Claudio, que estaba con sus hijos en el balneario Alicante, en La Perla. Lo mismo ocurrió en los balnearios del complejo de Punta Mogotes, en el centro y Playa Grande, según testimonios.
En ese momento, cerca de las 15, el mar estaba calmo, con una ola que no alcanzaba medio metro de altura. Pero la velocidad que tomó repentinamente y la fuerza no dieron margen de reacción a los bañistas. Enseguida comenzaron a circular videos que muestran la alarma de quienes estaban en la orilla, y se los ve correr entre gritos, hacia arriba, en busca de amparo, e intentando recuperar sus pertenencias.
Isla apuntó que el pronóstico del tiempo, que anunciaba la rotación del viento a la que atribuyó la virazón. "Estaba del noroeste y se puso del sudeste, y esto ocurre muchas veces aquí. Me ha pasado estando en la playa, no tan grande como lo que están contando ahora pero el cambio de dirección aumenta el nivel del mar. Cuando el viento se estabilidad, empieza a bajar, y es lo que ocurrió".