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Miércoles, 14 Enero 2026
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A más de dos meses
Un romance tardío, la desaparición de la pareja y una búsqueda sin resultados
La historia de Juana y Pedro
Miercoles, 14 de Enero del 2026 - 08:09 hs.
Un romance tardío, la desaparición de la pareja y una búsqueda sin resultados

La historia de Juana y Pedro, un romance tardío nacido en una peña folclórica, se convirtió en un calvario para sus familias 

Su conexión, forjada apenas dos meses antes, prometía proyectos compartidos en la tranquilidad de la jubilación. 

Pero un viaje programado hacia Camarones el 11 de octubre derivó en un silencio eterno.

Juana Morales y Pedro Kreder se cruzaron por primera vez en una peña de Comodoro Rivadavia. Ella, docente jubilada del barrio Juan XXIII, seguía impartiendo clases particulares con la misma pasión que la caracterizó durante décadas. Él, un hombre reservado originario de Carhué (Buenos Aires), había llegado a la ciudad petrolera hace casi cincuenta años y construyó su vida en el sector inmobiliario.

Ambos, con historias de vida marcadas por pérdidas y resiliencia, encontraron en ese encuentro casual una chispa inmediata. Compartían salidas, actividades y el deseo de una vejez serena, llena de afectos nuevos. "Era un amor que nació en una peña y estaba lleno de proyectos", relatan fuentes cercanas, citando notas previas del caso.

El jueves 9 de octubre, Juana llegó a la casa de Pedro en Ciudadela, Comodoro Rivadavia, cargando una reposera y una conservadora. La pareja planeaba viajar rumbo a Camarones para celebrar el 125.º aniversario de la localidad. Sin embargo, las inclemencias climáticas patagónicas postergaron la partida para el día siguiente. Al día siguiente, todo parecía listo. Lydia Estevao, amiga íntima de Juana desde hace años, la vio por última vez esa tarde. "Se fue apurada, cerca de las siete de la tarde. Me dijo: 'Después hablamos'. Nunca más volví a saber de ella", relató Lydia con voz quebrada, evocando el último adiós.

La mañana del sábado 11 de octubre, la Toyota Hilux de Pedro Kreder fue captada por cámaras de seguridad cerca de Caleta Córdova, dirigiéndose hacia el norte, en ruta aparente a Camarones. Ese registro visual marca el último rastro confirmado de la pareja. Juana y Pedro, ambos con perfiles cautelosos y aversos a riesgos, no darían señales de vida después.

La zona de Rocas Coloradas, agreste y escarpada, con cañadones profundos y terrenos inestables, se convertiría en el epicentro del misterio. Familias y amigos esperaban su regreso esa misma noche, pero el silencio se instaló. El lunes 13 de octubre, la preocupación escaló. Las familias intentaron contactarlos, pero los teléfonos estaban apagados. Aldana Botha, hija de Juana, publicó un mensaje desesperado en redes sociales: “Necesito dar urgente con el nombre completo o dirección de este señor o con algún familiar de él. ¡Sé que le dicen Beto y que vive en Ciudadela, Comodoro Rivadavia! Sin ánimos de bardear ni nada, solo necesito ubicarlo porque está con mi mamá y necesito ubicarla a ella ya. Por favor, ayuda”. El post se viralizó en horas, movilizando a la comunidad de Comodoro y Patagonia. Ese mensaje marcó el inicio oficial de la búsqueda, con denuncias formales ante la policía.

EL HALLAZGO DE LA CAMIONETA 

Cuatro días después, el viernes 17 de octubre, un operativo dio con la Toyota Hilux abandonada en el Cañadón de Visser, al norte de la ciudad, en Rocas Coloradas. El vehículo estaba en una zona desolada de difícil acceso, cerrado con cierre centralizado y sin signos evidentes de violencia. Sin embargo, presentaba indicios confusos, como objetos dispersos que alimentaron hipótesis iniciales.

Las familias rechazaron de plano que Juana y Pedro eligieran ese camino por voluntad propia. "Evitaban lugares riesgosos y preferían rutas seguras", coincidieron hijas de ambos. Precisamente, los investigadores barajaron un posible accidente geológico -desmoronamiento del terreno- o un desperfecto mecánico que los obligó a caminar y desorientarse. Desde el hallazgo, se desplegó un megaoperativo. Rastrillajes en Puerto Visser cubrieron cuadrículas por mar, tierra y aire: drones con cámaras térmicas e inteligencia artificial, helicópteros, avionetas, perros rastreadores de Bahía Blanca, buzos tácticos, canes, GEOP, Bomberos de Trelew, Policía Montada y División Búsqueda de Personas.

Se revisaron varios kilómetros de costa desde una desembocadura con objetos arrastrados por el mar, zanjones, sumideros con cuerdas y sectores escarpados, estancias. Medios nacionales de Buenos Aires llegaron en las primeras dos semanas, recorriendo Rocas Coloradas. A pesar de más de 40 días de esfuerzos, no hubo rastros.

Semanas atrás  trascendió el resultado de los análisis genéticos en el Laboratorio Regional Forense de la Procuración Fiscal. Precisamente y si bien aún no se descarta ninguna hipótesis, la ausencia de terceros refuerza la hipótesis de desorientación en el paisaje hostil, pero el misterio crece. Las pericias apagarían ciertos focos rojos, pero encendieron más dudas. Entonces, ¿Dónde están Juana y Pedro?