Mientras el cuadro de singles masculino ya no cuenta con raquetas nacionales tras la digna despedida de Francisco Cerúndolo en octavos, el tenis argentino mantiene un as bajo la manga en el Australian Open. Horacio Zeballos, el hombre que ya hizo historia al ser el primer argentino en liderar el ranking de dobles de la ATP, se juega este martes mucho más que un pase a semifinales.
A partir de las 23:40 (hora argentina), la pareja integrada por Zeballos y el español Marcel Granollers (3° preclasificados) se medirá ante los brasileños Orlando Luz y Rafael Matos. El escenario será el imponente Accor Stadium y la transmisión estará a cargo de ESPN y Disney+.
La dupla hispano-argentina llega con un andar demoledor:
Primera ronda: 6-2 y 6-3 ante los argentinos Báez y Comesaña.
Segunda ronda: 6-1 y 6-2 frente a los franceses Moutet y Sánchez.
Octavos de final: Un trabajado 6-3, 3-6 y 6-3 sobre los estadounidenses Cash y Tracy (14°).
El trasfondo de este partido tiene tintes de épica deportiva. Tras haber conquistado Roland Garros y el US Open en 2025, Zeballos y Granollers buscan su tercer grande consecutivo. Pero hay un botín extra: el número 1 del mundo.
Con la eliminación temprana de los británicos Lloyd Glasspool y Julian Cash (actuales 1 y 2), el camino quedó despejado. Al no haber competido el año pasado por lesión, Zeballos no defiende puntos, lo que significa que cada paso adelante es ganancia pura. De llegar a la final, sumarían 1200 puntos, una cifra que los catapultaría nuevamente a la cima del ranking PIF ATP.
La actuación de Zeballos llega para sanar la herida de la eliminación de Cerúndolo (21°), quien cayó ante la jerarquía del alemán Alexander Zverev (3°). A pesar de la derrota, el mayor de los Cerúndolo cerró su mejor participación en Australia, dejando una imagen sólida tras vencer a figuras como Andrey Rublev.
Ahora, los ojos de Junín y de todo el país se posan en el dobles. Zeballos no solo juega por un trofeo; juega por reafirmar que el tenis argentino, incluso en las transiciones generacionales, sigue sentado en la mesa chica del poder mundial.