Si algo nos ha enseñado la historia política —y la Fórmula 1 es política a 300 kilómetros por hora— es que cuando uno encuentra un atajo, el resto se une para cerrar el camino. A menos de un mes del inicio formal del campeonato en Australia, la "Máxima" vive horas de tensión diplomática que dejan en un segundo plano lo ocurrido en la pista de Barcelona.
El centro de la tormenta es Mercedes. La marca de la estrella, bajo la conducción de Toto Wolff, encontró lo que en la jerga legislativa llamaríamos un "agujero reglamentario" o un gris. La nueva normativa para 2026 impuso un límite en la relación de compresión de los motores de 16:1. Sin embargo, los alemanes diseñaron una unidad de potencia que cumple la norma en frío (como se medía hasta ahora), pero que, al dilatar sus materiales por temperatura en plena carrera, recupera los valores antiguos de 18:1.
¿El resultado? Una "avivada" técnica que, según expertos citados por el medio AutoRacer, otorgaría una ventaja de hasta 20 caballos de fuerza o 0,4 segundos por vuelta. Una eternidad en la Fórmula 1.
Lo que en un principio parecía una jugada maestra de Mercedes se ha topado con una pared política. Según reportó el medio italiano Autosprint, la FIA ha decidido cambiar las reglas del juego antes de empezar, aprobando la "línea dura" impulsada por Ferrari.
El dato político clave es el cambio de bando de Red Bull Powertrains. La estructura de las bebidas energizantes, ahora asociada a Ford, abandonó su neutralidad inicial y se sumó al bloque de presión conformado por Ferrari, Honda (Aston Martin) y la ingresante Audi.
La aritmética es simple y letal para Wolff: 4 contra 1. No se necesita unanimidad para ajustar el reglamento técnico, sino una mayoría calificada que ya se ha conseguido. A partir del Gran Premio de Australia (5 al 8 de marzo), la FIA verificará los motores V6 "en estado estático pero en caliente", neutralizando el truco de Mercedes.
Esta decisión de escritorio tiene repercusiones directas en la pista y toca de cerca los intereses que seguimos desde Argentina. La medida no solo afecta al equipo oficial Mercedes —que fue el que más giró en Barcelona con 500 vueltas—, sino a sus clientes: McLaren (que busca revalidar el título), Alpine y, fundamentalmente, Williams.
La escudería de Grove es la que peor parada sale en este inicio de 2026. No solo perderá la ventaja de potencia que prometía su motorista, sino que fue el único equipo ausente en los tests de Barcelona por "problemas de desarrollo". Mientras sus rivales acumulaban kilómetros y datos, Williams miraba desde afuera.
El reloj corre. Con la pretemporada de Baréin a la vuelta de la esquina (del 11 al 13 de febrero), los ingenieros de Mercedes y sus equipos cliente deberán recalibrar sus expectativas y sus máquinas.
La Fórmula 1 2026 prometía una nueva era de paridad. Sin embargo, antes de que se apague el primer semáforo, la vieja política de alianzas y lobbismo ya ha dictado la primera sentencia: a la astucia de los ingenieros alemanes se le respondió con el peso institucional de sus adversarios. La carrera, señores, ya empezóAquí tienes la nota, redactada con el perfil de un analista político que entiende que las carreras no se ganan solo en la pista, sino también en los despachos, y adaptada para el interés del público "fierrero" de Junín y la zona.
La escudería alemana aprovechó un vacío legal en la nueva era de motores 2026 para ganar potencia extra, pero una coalición de fabricantes forzó a la FIA a intervenir. El cambio de reglas a último momento golpea al último campeón, McLaren, y enciende alarmas en Williams tras su ausencia en los tests de Barcelona.
Por Redacción Deportes
Si algo nos ha enseñado la historia política —y la Fórmula 1 es política a 300 kilómetros por hora— es que cuando uno encuentra un atajo, el resto se une para cerrar el camino. A menos de un mes del inicio formal del campeonato en Australia, la "Máxima" vive horas de tensión diplomática que dejan en un segundo plano lo ocurrido en la pista de Barcelona.
El centro de la tormenta es Mercedes. La marca de la estrella, bajo la conducción de Toto Wolff, encontró lo que en la jerga legislativa llamaríamos un "agujero reglamentario" o un gris. La nueva normativa para 2026 impuso un límite en la relación de compresión de los motores de 16:1. Sin embargo, los alemanes diseñaron una unidad de potencia que cumple la norma en frío (como se medía hasta ahora), pero que, al dilatar sus materiales por temperatura en plena carrera, recupera los valores antiguos de 18:1.
¿El resultado? Una "avivada" técnica que, según expertos citados por el medio AutoRacer, otorgaría una ventaja de hasta 20 caballos de fuerza o 0,4 segundos por vuelta. Una eternidad en la Fórmula 1.
Lo que en un principio parecía una jugada maestra de Mercedes se ha topado con una pared política. Según reportó el medio italiano Autosprint, la FIA ha decidido cambiar las reglas del juego antes de empezar, aprobando la "línea dura" impulsada por Ferrari.
El dato político clave es el cambio de bando de Red Bull Powertrains. La estructura de las bebidas energizantes, ahora asociada a Ford, abandonó su neutralidad inicial y se sumó al bloque de presión conformado por Ferrari, Honda (Aston Martin) y la ingresante Audi.
La aritmética es simple y letal para Wolff: 4 contra 1. No se necesita unanimidad para ajustar el reglamento técnico, sino una mayoría calificada que ya se ha conseguido. A partir del Gran Premio de Australia (5 al 8 de marzo), la FIA verificará los motores V6 "en estado estático pero en caliente", neutralizando el truco de Mercedes.
Esta decisión de escritorio tiene repercusiones directas en la pista y toca de cerca los intereses que seguimos desde Argentina. La medida no solo afecta al equipo oficial Mercedes —que fue el que más giró en Barcelona con 500 vueltas—, sino a sus clientes: McLaren (que busca revalidar el título), Alpine y, fundamentalmente, Williams.
La escudería de Grove es la que peor parada sale en este inicio de 2026. No solo perderá la ventaja de potencia que prometía su motorista, sino que fue el único equipo ausente en los tests de Barcelona por "problemas de desarrollo". Mientras sus rivales acumulaban kilómetros y datos, Williams miraba desde afuera.
El reloj corre. Con la pretemporada de Baréin a la vuelta de la esquina (del 11 al 13 de febrero), los ingenieros de Mercedes y sus equipos cliente deberán recalibrar sus expectativas y sus máquinas.
La Fórmula 1 2026 prometía una nueva era de paridad. Sin embargo, antes de que se apague el primer semáforo, la vieja política de alianzas y lobbismo ya ha dictado la primera sentencia: a la astucia de los ingenieros alemanes se le respondió con el peso institucional de sus adversarios. La carrera, señores, ya empezó